Proyecto de interiorismo de BATAVIA en la revista argentina Living
En febrero de 2017 la revista argentina Living dedicó un largo reportaje, titulado «Punto y seguido», a una casa de La Moraleja, al norte de Madrid, reformada por ÁBATON y amueblada por BATAVIA. Las fotografías de Belén Imaz recorren una vivienda en la que el límite entre lo construido y el jardín se ha ido adelgazando hasta volverse casi imperceptible.
El punto de partida era una casa de los años ochenta, compartimentada y cerrada sobre sí misma. Sus dueños, una pareja con dos hijos, encargaron al estudio una reforma integral que la acercara a su manera de vivir y le diera un aire contemporáneo. El resultado, que recoge también la ficha de la Reforma Integral en La Moraleja, es una casa que apenas se reconoce en la que fue.

Abrir la casa, aligerar la piel
El interior se replanteó desde la apertura: los ambientes se fundieron en espacios diáfanos y se volvieron hacia el jardín. Se cambió el tamaño de los huecos para que entrara más luz, y una nueva capa de aislamiento en fachada mejoró a la vez la imagen de la casa y su comportamiento energético. Las carpinterías, de perfil fino y oscuras sobre el blanco dominante, enmarcan el paisaje como si cada ventana fuese un cuadro del jardín.
Fuera, la piscina alargada y la pérgola de cañas ordenan la vida al aire libre. Bajo su sombra, BATAVIA dispuso un estar con sillas, un banco antiguo de teca y una mesa baja; junto al agua, tumbonas de Kettal y la butaca Spun de Thomas Heatherwick para Magis, una peonza que invita a girar sobre sí misma.
Un hogar dentro de un volumen blanco
En el salón, la chimenea se aloja en una pieza exenta que separa sin cerrar. Camino Alonso, socia del estudio, lo explicaba en el reportaje: una distribución abierta, con un lenguaje mínimo de materiales, en la que «un hogar dentro de un volumen blanco basta como división virtual». A un lado queda la zona de estar; al otro, el despacho.
El interiorismo de BATAVIA mezcla piezas únicas y diseño de distintos países sin romper la sencillez de la arquitectura. Una mesa baja antigua procedente de China, de la colección BATAVIA, conversa con dos clásicos de Hans Wegner: la butaca OX, de cuero casi anaranjado, y la pareja de sillas CH25. Al otro lado del hogar esperan un escritorio de palo santo, una lámpara de Poul Henningsen para Louis Poulsen, la lámpara Cesta de Miguel Milá, unos pufs de Verzelloni y fotografías de Juan Baraja que ponen la nota justa de color. En el hueco de la ventana, un asiento en voladizo hace a la vez de banco y de estante.
El comedor reúne una mesa italiana blanca, sillas CH24 de Wegner y lámparas Caravaggio; sobre el aparador de roble, apenas más alto que la mesa, descansan la lámpara Snoopy de Flos y otras dos fotografías de Baraja.
El cubo y el corazón
Entre la entrada y el salón, un cubo blanco ordena la planta: guarda el aseo de invitados, rodeado de armarios, y se despega del techo para que el espacio siga corriendo por encima. Dentro, planos continuos y líneas netas: espejo sin marco retroiluminado, grifería empotrada en la pared y encimera de mármol blanco con el lavabo incorporado.
La cocina ocupa el centro de la casa, y aquí la palabra corazón es casi literal. Su isla blanca se alinea con el comedor diario, separado del pasillo de los dormitorios por un paño fijo de vidrio que deja pasar la luz. Dos puertas la comunican con el comedor exterior, a la sombra de un toldo, con sillas Luxembourg de Fermob y una mesa de teca de BATAVIA, rodeado de una vegetación de color cambiante.
En el dormitorio principal, cama con cabecero de lino, mesilla de palo santo de los años sesenta y alfombras Mélange de Nanimarquina. Los dueños querían un lugar donde trabajar mientras sus hijos ocupaban las zonas comunes, y el estudio no lo aisló: lo incorporó a la propia suite, como un largo estante de madera maciza frente al jardín, a continuación del dormitorio y enfrentado al lavabo.
Un jardín que se mira desde dentro
El paisajismo, de Fernando Alonso, partió de una idea: que el jardín se disfrutara también puertas adentro, que las especies de floración continua y los arces japoneses entraran por los paños fijos. Es, además, un jardín de poca sed: riego por goteo en todo el terreno y aspersión solo en las pequeñas superficies de césped, canalones que devuelven la lluvia a la tierra, salvias y gramíneas que piden poca agua, una malla geotextil contra las malas hierbas y un manto de corteza de pino de siete centímetros que frena la evaporación. Senderos de losas cruzan bajo grandes árboles hacia rincones de descanso. Su evolución se puede seguir en la ficha del paisajismo de la reforma de La Moraleja.
Este proyecto es un buen ejemplo del servicio de interiorismo que desarrollamos junto a BATAVIA.
Ficha
- Proyecto: reforma integral de una vivienda unifamiliar de los años ochenta en La Moraleja, Madrid
- Arquitectura y reforma: ÁBATON
- Interiorismo: BATAVIA
- Paisajismo: Fernando Alonso (ÁBATON)
- Fotografía: Belén Imaz
- Publicación: Living (Argentina), febrero de 2017








