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25 de abril de 2019
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Paula Cárdenas Giménez

Interiories de Diseño – Revista INTERIORES

Hay casas que se eligen para empezar y casas que se eligen para volver. Los propietarios de este dúplex vivían en las afueras de Madrid, en una casa de grandes proporciones; cuando sus hijos se marcharon a estudiar al extranjero, decidieron cambiar de escala y recuperar la vida urbana. Tras mucho buscar, la encontraron en un edificio antiguo y señorial del barrio de Salamanca. Antes de instalarse, hicieron un ejercicio poco frecuente: reducir sus necesidades a lo esencial.

La revista INTERIORES contó la historia en un reportaje titulado «Interiores de diseño», con realización de Belén Imaz y texto de Carla Reyes. El proyecto es Casa Ayala II, una reforma de ÁBATON con interiorismo de BATAVIA.

Apertura de Interiores de diseño en INTERIORES con un salón blanco, jarrones de colores y balcones a la calle

De la penumbra al espacio abierto

La vivienda original era oscura y estaba fragmentada en las dos plantas. «Cuando la vimos por primera vez, encontramos un espacio oscuro y muy compartimentado», recordaba el estudio en la revista. La reforma se propuso lo contrario: una atmósfera abierta y diáfana, con un programa versátil en el que la luz y el espacio se disfrutan desde cualquier punto de la casa, y con la prioridad puesta en el salón y la cocina, donde transcurre la mayor parte de la vida.

En la planta baja, los límites se desdibujan hasta casi desaparecer. Desde la entrada se percibe prácticamente toda la planta, que se extiende hacia el salón y el comedor sin más interrupción que un pilar de hormigón. El pilar se dejó visto y se redujo a lo mínimo; lejos de estorbar, marca la frontera entre las dos zonas y se alinea con la escalera. Es la única huella de la estructura, y basta para dar escala a todo lo demás.

Doble página de INTERIORES con el comedor y el salón de pilares de hormigón, jarrones rosas y un retrato de los arquitectos

Lo que no debe verse, no se ve. Los espacios de servicio, aseo, lavadero y trastero, se relegan a la zona más apartada y se ocultan tras un panelado en la entrada, de modo que se leen como armarios. La cocina, pensada para unos propietarios a los que les gusta cocinar y recibir, se proyecta como una prolongación del hall: una puerta corredera de cristal con carpintería negra la abre o la cierra, y cuando se abre desaparece dentro del muro.

La escalera como eje

Antes, la escalera invadía la entrada. En la reforma se dibujó en forma de caracol para liberar ese espacio y se convirtió en el centro del proyecto. Tiene dos naturalezas: una base maciza, de obra, con huellas de roble, que se encastra en la esquina de la planta baja y funciona como contenedor de instalaciones y almacenaje; y un tramo final mucho más ligero, de chapa, que asciende casi sin peso. En la ficha de Casa Ayala II, el estudio habla de buscar «la belleza en la armonía de los contrastes materiales». Aquí ese contraste es literal: la madera que toca el suelo, el metal que toca el aire.

Arriba, la planta se organiza en abanico alrededor de la escalera, con el distribuidor reducido a lo mínimo. Allí están los dormitorios, bajo la cubierta inclinada, iluminados por ventanas de tejado que llevan el cielo directamente a la cama.

Doble página de INTERIORES con la escalera de madera, un pasillo de suelo geométrico y un dormitorio abuhardillado

Piezas con nombre propio

Con esa base, quedaba elegir cada objeto para subrayar la amplitud y la luz, y ese trabajo quedó en manos de BATAVIA. En el salón, un sofá modular de Piero Lissoni para Living Divani, una mesa de centro de Charles y Ray Eames para Vitra, butacas de Prostoria y jarrones de Benjamin Hubert para Bitossi. En las paredes, fotografías de la serie Oia, de Belén Imaz: arquitecturas en ruina que dialogan con una casa recién despertada.

En el comedor, las lámparas Beat, de Tom Dixon, cuelgan sobre una mesa acompañada de un frutero de raíz de teca de una sola pieza. En el hall, unos pájaros de cerámica diseñados por Aldo Londi en 1953 para Bitossi; en la cocina, taburetes de Hay. En el dormitorio, una mesilla danesa de los años cincuenta y la lámpara Cesta, de Miquel Milà para Santa & Cole. El resultado, una casa sencilla y luminosa en el corazón de la ciudad, comparte barrio y convicciones con otra reforma del estudio publicada ese mismo año: Abajo las barreras.

Doble página de INTERIORES con el plano de planta, un baño de ducha con mampara y la escalera con comedor al fondo

Ficha

  • Proyecto: Casa Ayala II, reforma de un dúplex en el barrio de Salamanca, Madrid.
  • Proyecto de reforma: ÁBATON. Equipo: Carlos Alonso, Cristina Pérez y Eva Espada.
  • Proyecto de interiorismo: BATAVIA.
  • Publicación: revista INTERIORES.
  • Realización: Belén Imaz. Texto: Carla Reyes.
  • Fotografía de los arquitectos: Queima Films.