
Terrazas y porches
- Los protagonistas de la primavera
Con la primavera, la casa vuelve a desbordarse hacia fuera. Las terrazas, los porches y los patios dejan de ser lugares de paso y se convierten en habitaciones sin techo, o con un techo a medias, donde la luz llega tamizada y el jardín entra por los costados. En ÁBATON pensamos estos espacios como una prolongación real de la vivienda: se habitan con el mismo cuidado que un salón, pero cambian con la hora, con el viento y con la estación.
Paisajistas e interioristas trabajan juntos en ellos para que la plantación, los materiales y el mobiliario hablen una misma lengua, con personalidad y con color. Esta selección recorre algunos de nuestros proyectos (porches bajo losas de hormigón, terrazas de grava entre encinas, salones exteriores abiertos a la piscina) y lo que cada uno enseña sobre la sombra, la vegetación, la luz de la noche y el color.
Espacios a la sombra
El porche es, ante todo, una sombra construida. Bajo ella se pone la mesa del comedor exterior o se dejan caer las butacas para la tarde, y desde ella se mira el jardín como quien mira desde la penumbra de una galería. Los porches y las terrazas cubiertas son el lugar idóneo para comer fuera o descansar, y en ÁBATON los rodeamos de vegetación a distintas alturas (macizos bajos de flor, gramíneas que se mecen a media altura, árboles que cierran el fondo) para que la sensación sea envolvente y el límite entre lo cubierto y lo abierto se vuelva difuso.
En el paisajismo de Casa Brisa, el proyecto entero gira en torno a una gran encina, y las zonas de estar se funden con un jardín de lilas, rosas, amarillos y verdes que se ve desde los dormitorios e invita a abrir la casa hacia fuera. En otro de estos espacios utilizamos la mesa de exterior diseñada por David López Quincoces para Living Divani, junto con las sillas de exterior de Lievore Altherr Molina para Expormim.
Terrazas ajardinadas
Cuando la terraza está en una planta alta y no toca el suelo del jardín, es la vegetación la que tiende el puente. Plantar arriba devuelve la conexión con el exterior que siempre buscamos y naturaliza el interior que se asoma a ella. Una terraza ajardinada, además, gestiona mejor el agua: canaliza la que sobra y refresca el espacio que queda debajo.
La Reforma LVL lleva esa idea al terreno. Es la reforma de una casa de los años sesenta en una parcela de 2.500 m², pensada para meter el jardín dentro de la casa; su chimenea se abre a la vez hacia el salón y hacia el porche, de modo que el exterior se puede habitar más allá del verano. El paisajismo se adapta a la sombra filtrada de los árboles existentes con verbena bonariensis, crocosmia, salvia, persicaria y celosia: violetas, naranjas y verdes intensos que responden a las sillas amarillas y a las tumbonas naranjas de sus terrazas de grava. Esa combinación de colores entre plantación y mobiliario es la que vuelve el conjunto coherente y armónico a la vista.
Lámparas de exterior
Las fotografías del Proyecto AS muestran el comedor exterior bajo una losa de hormigón, con lámparas de colores suspendidas sobre la mesa y la cocina al aire libre. Es una casa de obra nueva en Madrid, de 700 m² construidos en madera contralaminada sobre una parcela de 3.000 m² con un pronunciado desnivel. Su salón se abre al este y al sur hacia el porche principal, el jardín y la piscina, y las grandes correderas desaparecen tras los muros para que ese espacio de 3,6 metros de altura se viva como un gran porche abierto.
En lugares así, la lámpara deja de ser un accesorio. De día es una mancha de color contra el hormigón; de noche, lo que dibuja la habitación cuando el jardín se apaga. Los diseños más especiales singularizan los espacios exteriores a cualquier hora. Una pieza como las PET Lamp de Álvaro Catalán de Ocón, realizadas a partir de botellas de plástico PET reutilizadas y técnicas de cestería, aporta el color y el carácter que bastan para distinguir un porche o una terraza.
El impacto del color
Antes de llegar aquí pasan varios porches: el de la Casa L, reforma de una casa de los años sesenta cuyo porche longitudinal permite que la cocina se extienda hacia fuera; la celosía de lamas de madera del Proyecto NM, con vistas a un campo de golf; la terraza cubierta del Proyecto CH, con su chaise longue amarilla frente a los árboles; el comedor exterior bajo pérgola del Proyecto AF, la casa de las luces, entre encinas. En todos ellos el color trabaja con la arquitectura, no encima de ella.
Contar con el asesoramiento adecuado al elegir una paleta es fundamental para garantizar la coherencia y el estilo de estos espacios. Hay que conocer el efecto de cada tonalidad y de cada combinación de color y textura: el verde de una butaca de rejilla contra la piedra gris, el amarillo de un tapizado junto al hormigón, el lila de las verbenas al pie de un muro claro. La plantación cambia con las estaciones; el mobiliario y los materiales permanecen. La paleta ha de pensarse para ambas cosas, de modo que el porche siga siendo el mismo lugar en abril y en noviembre.
































