Naturaleza Integrada en Nuevo Estilo. Interiorismo BATAVIA
En enero de 2018, dentro de su especial «Tendencias 2018», la revista Nuevo Estilo dedicó un reportaje a una casa de ÁBATON con un título que es casi un programa: «Naturaleza integrada». La entradilla la describía como una vivienda inspirada en la arquitectura japonesa, de tonos serenos y espacios acogedores, que se abre hacia un bosque. Las fotografías eran de Belén Imaz.
La casa es el Proyecto CH, casa sin límites, una obra nueva de 750 m² en La Moraleja, en Madrid. Arquitectura, construcción y paisajismo son de ÁBATON; la decoración, según la revista, corrió a cargo del equipo de BATAVIA.

Un muro, una hilera de cipreses
Antes que la casa, estaba el bosque. Pinos, encinas y algún olivo ocupaban ya la parcela, y el proyecto partió de conservarlos: la edificación y hasta los accesos se ordenaron para no desplazar el arbolado. La vivienda nace de la intersección de dos muros de hormigón visto, con la huella del encofrado de tablilla. Uno de ellos recibe al visitante y lo acompaña entre su masa gris y una hilera de cipreses; el otro separa la cocina del salón y se prolonga hacia fuera hasta convertirse en porche.
Nuevo Estilo lo contaba así: el muro y los cipreses forman un pasillo de contrastes que culmina en una sensación de amplitud al llegar al corazón de la casa. Es una entrada en sombra que prepara la luz. La puerta principal, como las del salón, se diseñó en roble, con líneas sencillas y tirador oculto.
Madera que sostiene, piedra que templa
Bajo los volúmenes blancos hay una estructura de madera maciza: muros de CLT de 12 centímetros que hacen innecesarios los pilares y forjados capaces de salvar grandes luces con poco canto. Son piezas prefabricadas a medida, cortadas por control numérico, que se ensamblan con precisión y dan a la casa una gran eficiencia energética. En algunos paramentos la madera queda a la vista, y el calor que transmite es también literal.
La revista recogía las ideas del estudio: luz, sostenibilidad y espacio, criterios bioclimáticos y materiales ecológicos, con la piedra y la madera como protagonistas. Piedra caliza en el salón; una tarima ancha de roble en la cocina y en el resto de la casa. Las vistas, a través de enormes ventanales, se convierten en el elemento decorativo de primer orden.
El salón se abre por completo al exterior. Sobre el muro de hormigón se diseñaron la estantería y la chimenea, abiertas a ambos lados, de modo que la pared funciona como un tamiz entre la zona pública y la privada. Un patio central ordena la planta: porche, salón, comedor y vuelta al jardín, sin puertas que interrumpan el paso. En la planta alta, una pasarela cruza sobre ese patio y une los dos volúmenes de dormitorios.
La escalera merece una mirada aparte. Empieza con robustos peldaños de roble, casi bancos, y continúa hacia arriba en hormigón volado, como si la madera pesada del suelo se aligerara al subir.
Clásicos, viajes y tonos serenos
Gran parte de la armonía, escribía Nuevo Estilo, procede de la decoración. El equipo de BATAVIA eligió una gama de tonos serenos, matizada con toques de color, tejidos naturales y una mezcla de diseño contemporáneo, piezas de los grandes nombres del siglo XX y recuerdos que los propietarios trajeron de sus viajes. El hormigón pone la contundencia; el mobiliario, la calidez.
En el salón, un gran sofá modular de Living Divani, adquirido en BATAVIA, rodea la alfombra bereber de lana, también de BATAVIA. La butaca Ox de Hans J. Wegner, las mesas auxiliares Metal Side de los Bouroullec para Vitra, lacadas en blanco, y la lámpara Panthella de Verner Panton, que edita Louis Poulsen, completan una escena abierta al verde.
En el comedor, un ventanal enorme enlaza el bosque con las sillas de roble In Between, de &Tradition, y con una mesa de aire rústico coronada por jarrones de BATAVIA; al fondo, un armario antiguo chino encontrado en la misma tienda. En la cocina, el bloque de armarios que integra los electrodomésticos aporta el color, y la mesa de BATAVIA se rodea de sillas Catch, de Jaime Hayon para &Tradition. Su terraza, sobre una tarima rodeada de aromáticas, queda entre la cocina y la piscina.
Arriba, el dormitorio es un ejercicio de depuración: bajo la ventana, una repisa volada hace de mesa y de banco, y en la pared cuelgan dos fotografías de Juan Baraja adquiridas en BATAVIA. En el baño, piedra en la bañera y la ducha y madera en el suelo de la zona de lavabos, en sintonía con el bosque que asoma por el ventanal.
Ficha
- Proyecto: Proyecto CH, casa sin límites. La Moraleja, Madrid.
- Arquitectura, construcción y paisajismo: ÁBATON (Carlos Alonso, Fernando Alonso, Marta Hombrados, Ángel Laguna, Cris Alemán).
- Decoración: BATAVIA.
- Publicación: «Naturaleza integrada», Nuevo Estilo, enero de 2018.
- Fotografías: Belén Imaz.






