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21 de enero de 2013
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Blanca Marías Revenga

El nuevo Premio Pritzker habla español

El pasado 13 de enero, la Fundación Hyatt anunciaba la concesión del Premio Pritzker 2016 al chileno Alejandro Aravena. Se trata del cuarto arquitecto latinoamericano que consigue este prestigioso galardón, tras el mexicano Luis Barragán (1980) y los brasileños Oscar Niemeyer (1988) y Paulo Mendes da Rocha (2006).

Medalla de bronce del Premio Pritzker de Arquitectura sobre fondo gris claro

El jurado destacó la práctica colaborativa en los diseños de Aravena, así como su esfuerzo constante por crear obras artísticas y soluciones para los menos privilegiados. Una responsabilidad social plasmada en unos espacios públicos y privados acogedores, eficientes e inspiradores que mejoran la vida de las personas.

Alejandro Aravena dibuja con tiza esquemas de edificios en una pizarra durante una conferencia

Y es que el recorrido arquitectónico de este creador de solo 48 años y de su estudio Elemental, con sede en Santiago, es bastante ecléctico. Con la mayoría de su obra en tierras chilenas, ha ido alternando realizaciones majestuosas, como las imponentes Torres Siamesas (2004) de la Universidad Católica de Chile, con construcciones como Quinta Monroy (2005), un modesto conjunto de viviendas sociales de 35 m2 en Iquique, una ciudad situada en el desierto.

Viviendas Quinta Monroy de Elemental en Iquique, bloques de hormigón con huecos ampliados por los vecinos

Para desentrañar las claves de esta exploración arquitectónica tan particular, podemos fijarnos en tres de sus obras. Empezaremos con otra de sus realizaciones para la Universidad Católica de su Santiago natal: el Centro de Innovación (2013), un punto de encuentro entre empresas e investigadores académicos con el desarrollo del país como meta.

Torre de hormigón del Centro de Innovación UC en Santiago de Chile al atardecer junto a una avenida

En este caso, se ideó todo el edificio para favorecer las posibilidades de contacto y los lugares de intercambio de ideas, incluyendo desde un atrio central abierto y transparente hasta bancos para reuniones informales en los vestíbulos de los ascensores.

Patio interior del Centro de Innovación UC de Aravena con fachadas de vidrio y madera vistas desde abajo

Además, se tuvo en cuenta el clima seco de la ciudad, por lo que se evitó crear una gran torre de vidrio que generase un nefasto efecto invernadero. En su lugar se optó por un exterior de hormigón visto, ventilación cruzada y ventanas retranqueadas que evitan la radiación solar directa. El aspecto opaco, casi monolítico, de la fachada se aligeró mediante unas enormes aberturas que aportan carácter y espectacularidad.

Fachada maciza de hormigón del Centro de Innovación UC con grandes ventanas retranqueadas y cielo azul

Muros de hormigón visto del Centro de Innovación UC de Alejandro Aravena con huecos profundos

También en hormigón, pero con un enfoque completamente distinto, se diseñó el Mirador Las Cruces (2010), en Jalisco (México). Formando parte de la Ruta del Peregrino de 117 km, esta gran piedra hueca doblada que descansa sobre la ladera del cerro ofrece al caminante sombra, reposo y unas hermosas vistas panorámicas en la soledad del valle.

Mirador de hormigón de Aravena en Las Cruces volado sobre una ladera rocosa entre árboles

Mirador de Las Cruces de Aravena posado en una cresta boscosa con un valle montañoso al fondo

Sección del mirador de Las Cruces de Alejandro Aravena, volumen quebrado apoyado en la pendiente

Por último, la Casa Ocho Quebradas, todavía en ejecución y situada en un acantilado de la costa de Los Vilos (Chile), rescata el espíritu primitivo de los pioneros. Esta vivienda unifamiliar de fin de semana incluye una chimenea central y una estancia principal que puede abrirse hacia el exterior. Jugando con tres volúmenes robustos, se mimetiza con un paisaje agreste, invitando a subsistir con lo mínimo.

Render en blanco y negro de una casa de Alejandro Aravena en Ocho Quebradas, bloques de hormigón junto al mar

Render en grises de la casa de Aravena en Ocho Quebradas, pequeña sobre un promontorio costero

Sección de la casa de Aravena en Ocho Quebradas con un volumen inclinado sobre una plataforma en la ladera

Render de la sala central de hormigón en Ocho Quebradas con marco acristalado y fuego bajo el lucernario

Render de una sala de hormigón con lucernario y hogar en el suelo en la casa de Aravena en Ocho Quebradas

Render del interior de hormigón de la casa de Aravena en Ocho Quebradas con lucernario, cristaleras y escalera

Así pues, queda clara la importancia que otorga Aravena a los usuarios finales en sus proyectos, los auténticos ejes de sus creaciones. Un compromiso social y con el urbanismo sostenible que, sin duda, ha tenido en cuenta el jurado del Pritzker, cambiando la tendencia en ocasiones anteriores de premiar la espectacularidad o las innovaciones estéticas. Todo un acierto.

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Retrato: James Duncan Davidson/TED
Fotografía Quinta Monroy: Cristobal Palma / Estudio Palma
Fotografías Proyecto Las Cruces: Iwan Baan
Fotografías Centro de Innovación UC – Anacleto Angelini: Nico Saieh
Fotografías la Casa Ocho Quebradas: Elemental