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2 de abril de 2016
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Javier de Montero Fontan

Cuando hay voluntad

La buena arquitectura puede reflejar lo mucho que se puede hacer con muy poco, siempre y cuando se den cita dos requisitos elementales: la perfecta comprensión de un contexto y de un programa por parte del arquitecto, y la firme voluntad del cliente para llevar el proyecto a buen término. Eso es justo lo que ha ocurrido en la nueva Parroquia de San Rafael Arcángel en Monterrey, México, una iglesia tan abierta como humilde, tanto en su propósito como en sus formas y presupuesto.

Nave de madera de la Parroquia de San Rafael Arcángel con pórtico de acero oxidado entre árboles, Monterrey

Cerramiento de listones verticales de madera sobre un zócalo de piedra y un árbol en la Parroquia de San Rafael Arcángel

El edificio está ubicado en una zona despejada próxima a la reserva nartural del cerro de Topochico en Monterrey y lo conforman dos volúmenes sencillísimos. El principal es la propia nave de la iglesia, un espacio rectangular de 14 metros de largo y unos 3,50 de ancho por 2,60 de alto, con los muros y techos acabados en madera.

Parroquia de San Rafael Arcángel en Monterrey, capilla de madera con pérgola de acero sobre la ladera de grava

Muro de piedra seca y cruz ante la nave de madera de la Parroquia de San Rafael Arcángel, Monterrey

El muro lateral de la nave con las mejores vistas al valle del Topochico y a las montañas de Las Mitras, tan solo está separado del exterior por una serie de postes de madera sin ningún cerramiento, dejando todo el interior ventilado y creando así el efecto de un muro-celosía. Un modestísimo altar de madera, unos bancos corridos, también de madera, y un suelo de chinarro, es todo cuanto contiene el interior de este espacio.

Interior de la nave de la parroquia con listones verticales de madera, cubierta de tablero y suelo de grava

Bancos de madera bajo la cubierta inclinada de la Parroquia de San Rafael Arcángel, abierta al paisaje

Nave longitudinal con bancos de madera, altar al fondo y paredes de listones en la Parroquia de San Rafael Arcángel

La estructura de la nave reposa sobre unas vigas perimetrales de hormigón, mientras que la estructura de la nave se ha extendido unos metros más allá del recinto, sin muros ni cubierta, para crear un pequeño espacio exterior de reunión, casi a modo de nártex. El segundo volumen es una pequeña capilla preexistente que ha sido restaurada como parte del proyecto, añadiéndole cuatro ventanas verticales en cada esquina y que ahora queda conectada con la nave principal por medio de una simple apertura.

Capilla de la Parroquia de San Rafael Arcángel con cubierta blanca y fachada de madera sobre la ciudad de Monterrey

El resultado es un edificio muy digno, plenamente integrado en la comunidad a la que sirve, y cuyo mérito es tanto de los arquitectos de S-AR, cuya trayectoria destaca por elegantes composiciones de volúmenes simples, como de la Comunidad Vivex, formada por los fieles de la parroquia, y quienes participaron activamente en las labores de recaudación de donativos así como en las propias tareas de construcción.

Maqueta de madera de la Parroquia de San Rafael Arcángel con la nave y el volumen auxiliar sobre su base blanca Maqueta de la nave de listones de madera de la Parroquia de San Rafael Arcángel con árboles de ramas secas Alzado en maqueta de la nave de listones verticales de madera de la Parroquia de San Rafael Arcángel