Casa L, un Proyecto de Interiorismo BATAVIA en la Revista AD

En 2017 la revista AD publicó, bajo el título «Acento brasileño», un reportaje sobre Casa L, una vivienda unifamiliar a las afueras de Madrid reformada por ÁBATON. La revista resumía el proyecto en pocas líneas: el estudio miró hacia la arquitectura brasileña para transformar un chalet racionalista de los años sesenta, lo abrió a un jardín exuberante y lo llenó de diseño.
Los propietarios llegaron al estudio buscando algo más que una reforma. Querían un hogar, un lugar donde sentirse cómodos y del que sentirse parte, y el proyecto se propuso una meta difícil de medir: que la casa transmitiera la sensación de haber estado siempre allí.
Una casa de los sesenta, agujereada
La vivienda original tenía un jardín y un arbolado extraordinarios, pero un interior compacto y cerrado. La intervención consistió, ante todo, en abrir: primero la distribución, después la relación con el exterior, con huecos estratégicos por los que la vegetación y la luz entran en las estancias. AD lo contaba con una imagen gráfica: la arquitectura se agujereó, y por esos huecos enormes se cuela el verde del jardín.
El estudio lo formula al revés de lo habitual: no se trataba de que la casa se abriera al jardín, sino de que el jardín se adentrara en la casa. La escalera principal se diseñó como parte del espacio exterior, para que el paso entre la casa y la naturaleza no tuviera umbral, y un porche longitudinal permite que la cocina salga afuera y forme parte de él, en lugar de quedar confinada entre muros.
Cemento, cubiertas planas, pocos tabiques
Así describía AD la materia de la casa: cemento, cubiertas planas, pocos tabiques y un racionalismo cálido, limpio y eficiente. En las fotografías se reconoce esa gramática: volúmenes netos, pilares de acero, hormigón, tarimas de madera clara y grandes vidrios que convierten el salón en un mirador entre los árboles.
La cocina, diseñada a medida por el equipo de cocinas del estudio, ocupa un lugar central. Se organiza en torno a una isla que reúne los fuegos y la zona de lavado, se prolonga en el comedor y, desde allí, abre otro frente hacia el paisaje. Los ventanales enmarcan la vegetación como una escena cotidiana y dejan que la luz vaya cambiando el espacio a lo largo del día; la cocina de Casa L tiene ficha propia.
Mobiliario, texturas, jardín
Según las palabras del estudio: «Desde el principio del proyecto, compartimos con los propietarios el concepto de arquitectura como un espacio en el que intervienen, no sólo el continente en sí, sino también mobiliario, texturas, materiales, jardín, arbolado. Todos los detalles contribuyen a generar la sensación que buscamos y dan carácter a una manera de vivir».
En las páginas de AD esa idea toma cuerpo en un salón de sofás modulares de colores sobre una alfombra roja, frente al gran ventanal; en una librería blanca de huecos irregulares custodiada por las lámparas Monkey de Seletti; en piezas de maestros del siglo XX, como Finn Juhl, Poul Henningsen u Ole Wanscher, junto a creadores actuales como Jaime Hayon o Patricia Urquiola; y en un dormitorio donde una butaca turquesa se sienta bajo dos retratos de perros. Lo ecléctico no rompe la arquitectura: la templa. El resultado es una casa familiar, abierta y acogedora, en diálogo constante con la naturaleza.
Casa L combina arquitectura y diseño de interiores en un mismo proyecto integral.
Ficha
- Proyecto: reforma integral de una vivienda unifamiliar de los años sesenta a las afueras de Madrid
- Arquitectura, interiorismo, construcción y paisajismo: ÁBATON
- Equipo: Jorge Porto, David Hiniesto, Javier Romero, Fernando Alonso
- Fotografías: Belén Imaz
- Publicación: AD, 2017





