Saltar al contenido
|
31 de mayo de 2015
|
Pedro Ferrer

Wirmboden, la humilde capilla alpina que tardó tres años en construirse

La trashumancia es una tradición ganadera que sigue viva en las montañas austríacas, donde los rebaños se van moviendo entre los pastos de verano e invierno. En estos últimos, situados a menor altura, es habitual la presencia de capillas para celebrar misas y bendecir el ganado.

Capilla alpina de Wirmboden de Innauer-Matt Architekten en hormigón con puerta de madera sobre un prado

En 2012, una avalancha sobre el valle alpino de Bregenzerwald, al oeste del país, arrasó una de estas pequeñas ermitas junto con varias cabañas en el área de Wirmboden. Los granjeros de la zona unieron fuerzas y, con la ayuda de la firma local Innauer-Matt Architekten, inauguraron una nueva capilla cinco años después.

Capilla de Wirmboden entre dos cabañas de madera de la aldea alpina, con montañas al fondo, Innauer-Matt Architekten

Este edificio singular de tan solo 6 metros cuadrados, casi engullido por la inmensidad de la montaña Kanisfluh e incluso de las cabañas circundantes, resulta muy interesante desde el punto de vista arquitectónico.

Capilla de hormigón de Wirmboden junto a una casa de madera y bajo un risco en el valle alpino de Vorarlberg

Su esquema básico de tejado a dos aguas marcadamente inclinado reproduce la forma tradicional de las construcciones de montaña para evitar la acumulación de nieve. Sin embargo, en esta ocasión se empleó hormigón para levantar las paredes, aunque se le incorporaron algunas piedras del lugar como testigos bien visibles de la herencia cultural.

Superficie de hormigón encofrado con tablas y áridos de piedra a la vista en los muros de la capilla de Wirmboden

Hastial de hormigón con piedras incrustadas y tejas de madera en la capilla alpina de Wirmboden de Innauer-Matt

Para soportar la estructura se eligieron vigas de abeto alemán, también presente en la entrada y en el llamativo armazón de listones que corona ésta. Se trata de una madera con excelentes cualidades acústicas, por lo que se usa en la elaboración de guitarras y violines. Además, los huecos entre vigas constituyen el espacio para la memoria, pues acogen fotografías de los seres queridos que formaron parte de la comunidad.

Interior de la capilla de Wirmboden con puerta de madera, bancos corridos y luz cenital bajo cubierta de vigas inclinadas

También se cuidó mucho la iluminación interior. Una estrecha abertura cenital en el vértice del tejado proporciona luz natural, mientras que la reducida franja vertical de vidrio azulado del altar da una sensación de trascendencia. Esta combinación sutil de luces tamizadas brinda una atmósfera de recogimiento que irradia paz.

Interior de la capilla de Wirmboden con rendija de vidrio azul y vela ante el muro de hormigón bajo vigas de madera

Vista hacia el cielo de la capilla de Wirmboden con vigas de madera en V y franja de luz central

Puerta de la capilla de Wirmboden bajo un dintel de rejilla de tacos de madera encajado en el hormigón

A pesar del impecable resultado final, no resultó fácil poner de acuerdo a los granjeros. De hecho, el diseño y la construcción del diminuto oratorio se prolongó durante tres largos años. Sin embargo, casi todos ellos colaboraron con su trabajo, de forma que pudo levantarse sin ayuda de terceros. Todo un símbolo del poder del esfuerzo colectivo.

Capilla de Wirmboden al fondo de la pradera entre cabañas de madera y un árbol en la aldea alpina

Capilla de hormigón de Wirmboden a los pies de una pared rocosa en el paisaje de montaña alpino

Plano de situación de la capilla de Wirmboden de Innauer-Matt Architekten entre las cabañas dispersas de la aldea Axonometría desmontada de la capilla de Wirmboden con la cubierta, el muro de hormigón y el volumen interior Secciones y planta de la capilla alpina de Wirmboden con su nave estrecha y cubierta a dos aguas Alzados de la capilla de Wirmboden de Innauer-Matt Architekten, con sus fachadas de hastial y laterales