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1 de noviembre de 2015
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Pedro Ferrer

Bernardo Bader rejuvenece las ermitas alpinas con su Capilla Salgenreute

La pequeña localidad austríaca de Krumbach muestra orgullosa desde hace un par de años su nueva capilla. Diseñada por el estudio del arquitecto Bernardo Bader, es un estupendo ejercicio de adaptación a la topografía y a la historia del lugar, pues su imagen estilizada encaja a la perfección en el accidentado paisaje de Nagelfluhrücken.

Capilla Salgenreute de Bernardo Bader entre la niebla sobre una loma de Krumbach, en Austria

Ocupa la plaza de la antigua Capilla de Lourdes, que con unos dos siglos a sus espaldas resultó imposible restaurar. Además, ese no era el objetivo de la comunidad local, que pretendía crear un edificio nuevo en el que incluir toda la memoria del pasado. Tras varios años de ideas y análisis, finalmente un equipo de más de un centenar de voluntarios llevó a cabo la construcción.

Capilla Salgenreute de madera con cubierta de tejuelas sobre un prado de Krumbach, Austria

Esquina de la Capilla Salgenreute con tejuelas de madera, ventana y tablas verticales junto a los abetos

Siguiendo la pauta tradicional, la Capilla Salgenreute se levantó con piedra y madera. Su forma básica responde al original de doscientos años atrás, pero con elementos rabiosamente contemporáneos. Así, el interior se resuelve mediante un plegado del espacio realizado en madera, un material que envuelve suelo, paredes y techo a fin de crear un ambiente cálido y homogéneo.

Interior de la Capilla Salgenreute con nervios de madera apuntados, bancos corridos y ventana al fondo

Techo y suelo de tablas de madera de la Capilla Salgenreute de Bernardo Bader, en perspectiva

Bancos de madera escalonados bajo los paramentos de tablas de la Capilla Salgenreute de Bernardo Bader

Al fondo, el moderno ábside pintado en blanco acoge un altar minimalista y la imagen de la Virgen rescatada de la antigua ermita. Una ventana frontal proporciona la dosis justa de luz natural para producir una atmósfera de recogimiento, al tiempo que nos presenta directamente la naturaleza exterior. Aquí, la disposición de los objetos no sigue pautas clásicas, sino que prefiere poner en valor cada uno de ellos desplazándolos de su ubicación habitual. A destacar que la abertura acristalada permite contemplar la imagen también desde el exterior, algo insólito en muchas otras capillas.

Interior blanco de la capilla con un vano alto que enmarca el bosque, de Bernardo Bader en Krumbach

Respecto al tejado a dos aguas –con una inclinación muy pronunciada–, el sol se encargará de ennegrecer la madera del lado sur, mientras que en el norte se teñirá de un característico gris plateado, similar al de las granjas de la región.

Capilla Salgenreute de tejuelas de madera con cruz entre abetos, vista frontal, de Bernardo Bader en Krumbach

Un acceso retranqueado a modo de antesala invita a traspasar la rica puerta metálica de Salgenreute y ofrece la primera visión del sobrio interior gracias a dos tramos acristalados. Quizá sea una metáfora del viaje reflexivo de cada feligrés hacia lo esencial.

Porche de la Capilla Salgenreute con techo de madera y puerta revestida de latón, de Bernardo Bader

Detalle de la puerta de latón con tirador sobre paneles verticales de la Capilla Salgenreute

Maqueta de la Capilla Salgenreute sobre una base de hormigón con escalones, de Bernardo Bader Maqueta de la capilla de Bernardo Bader con cubierta piramidal sobre una peana de hormigón escalonada Planta de la Capilla Salgenreute de Bernardo Bader en Krumbach, con su contorno alargado Alzado esquemático de los marcos apuntados del portal de la Capilla Salgenreute de Bernardo BaderSección de la Capilla Salgenreute apoyada sobre su peana en la loma, de Bernardo Bader