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2 de septiembre de 2022
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Eva Espada Rebollo

Villa Ottolenghi: cuando el cielo es techo

En los viñedos de Bardolino, junto al Lago de Garda, la Villa Ottolenghi se despliega como un refugio casi enterrado en la ladera. Diseñada por Carlo Scarpa entre 1974 y 1978, la intervención redefine la relación entre lo construido y el paisaje, elevando el terreno y convirtiendo el cielo en el techo real de la vivienda.

Villa Ottolenghi de Carlo Scarpa entre hiedra, con estanque y fachada de hormigón en Bardolino

Integración topográfica y estrategia semienterrada

Scarpa responde a una normativa restrictiva que limita la altura visible y obliga a mantener cierta distancia entre edificios. Su solución es descender: la villa se incrusta en el terreno, quedando casi invisible desde ciertos ángulos. Sólo una pequeña fachada da al lago, con muros de hormigón y aberturas irregulares que anuncian sutileza y misterio . En el lado opuesto, una calleta —una grieta en la ladera— introduce luz natural en las estancias semisótano, recuperando la tradición veneciana de los callejones encajonados.

Terrazas de hormigón con vegetación y vidriera corredera de la Villa Ottolenghi de Scarpa

El techo‑terraza: el cielo como umbral

El techo se concibe como una habitación en sí misma. Siguiendo la tradición de los patios rurales venecianos, Scarpa lo diseña como una plataforma de ladrillo con patrones irregulares que se funden con el horizonte. En lugar de una cubierta convencional, el cielo se convierte en techo habitable, administrado desde una terraza que actúa como mirador suspendido.

Rampa de ladrillo y muros de piedra de la Villa Ottolenghi, con un pequeño pabellón al fondo y los viñedos

Medida y monumentalidad en los pilares

El interior se sostiene mediante nueve pilares cilíndricos realizados en hormigón y secciones de piedra —Prun y Trani— que organizan niveles: salón, comedor, cocina y baños se encajan sin muros bajos, generando continuidad espacial. La osamenta estructural, pese a su escala, no pesa gracias a la compacidad y la proporción precisa.

Interior de la Villa Ottolenghi con hormigón visto, ventana esquinera de madera y comedor al fondo

Salón-comedor de la Villa Ottolenghi con mesa de cristal, columnas de hormigón anilladas y techo oscuro con lamas de luz

Zona de estar y comedor de la Villa Ottolenghi entre columnas de hormigón con bandas, bajo un techo oscuro

Columnas cilíndricas de hormigón anillado y muro blanco sobre un desnivel en el interior de la Villa Ottolenghi

Sala de estar de la Villa Ottolenghi con columna de hormigón, celosía de madera y ventanal abierto al paisaje

Planta diáfana de la Villa Ottolenghi con pavimento claro, columna de hormigón y celosía geométrica al fondo

Comedor de la Villa Ottolenghi con muros blancos escalonados y columnas de hormigón bajo un techo abovedado oscuro

 

Agua y luz: mediadores de espacio

Scarpa integra canales de agua como reflejo del cielo y diálogo con el clima mediterráneo. Estos espejos fluidos generan una frontera sutil entre el interior excavado y el exterior, reforzando la experiencia material de la piedra y el hormigón . La luz entra desde la calleta y los huecos dispersos, modulando una atmósfera introspectiva que alterna penumbra y claridad.

Columnas de hormigón anillado junto a un estanque y un canal de piedra en el exterior de la Villa Ottolenghi

Escalera de hormigón entre muros cubiertos de hiedra que desciende desde el viñedo en la Villa Ottolenghi, Bardolino

Escalera de hormigón entre muros cubiertos de hiedra en un patio hundido de la Villa Ottolenghi

Precisión material y artesanal

La paleta material habla de autenticidad: hormigón visto, piedra local, ladrillo artesanal en la terraza, carpinterías ajustadas al milímetro. Scarpa supervisó cada detalle, hasta las manillas y los remates, como si construyera un organismo vivo .

Villa Ottolenghi no es una casa; es un paisaje habitable, techado por el cielo y anclado en la tierra. En un gesto técnico y poético, Scarpa enseña cómo el vacío puede devenir lugar, y cómo la arquitectura puede ser una nueva manera de habitar el territorio.