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16 de febrero de 2014
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Javier de Montero Fontan

Un pórtico gigantesco recibe a los universitarios en Beja

En el campus de la localidad portuguesa de Beja se alza majestuosa la Escuela Superior de Tecnología y Gestión (ESTIG). Diseñada por el arquitecto lisboeta Nuno Montenegro, es todo un referente en edificios universitarios contemporáneos.

Escuela Superior de Tecnología y Gestión de Beja, de Nuno Montenegro, con su gran pórtico blanco sobre el césped

Voladizo del pórtico de la ESTIG de Beja apoyado en un muro blanco bajo un cielo azul intenso

Gran cubierta en voladizo de la ESTIG de Beja sobre la fachada acristalada del campus portugués

Sus 11.600 metros cuadrados de área de construcción albergan 5 bloques distintos denominados mediante letras (A-E), de los cuales el volumen A resulta el más emblemático. Corresponde a una estructura continua de 80,9 metros de longitud en hormigón pretensado con un solo pórtico de 50,7 metros por encima del acceso a la escuela, que parece flotar sobre los jardines del campus.

Esquina del pórtico de la ESTIG de Beja con un volumen negro bajo la losa de hormigón en voladizo

Persona con un cochecito bajo el pórtico de la ESTIG de Beja, de Nuno Montenegro, y el campus al fondo

Frente continuo del pórtico de la ESTIG de Beja con la franja de acceso iluminada bajo la gran losa

Este elemento tan representativo une los núcleos verticales de entrada y las circulaciones adyacentes, así como una pieza longitudinal que contiene un área de exposiciones y dos auditorios para conferencias.

Interior en blanco y negro de la ESTIG de Beja con lucernarios longitudinales que reparten la luz cenital

Auditorio de la ESTIG de Beja en blanco y negro, con gradas escalonadas bajo un techo luminoso

Losa blanca en voladizo de la ESTIG de Beja sobre el césped, con el campus al fondo

La gran luz del pórtico se logra mediante el uso de dos vigas con diferentes alturas, que se apoyan en las losas de techo y en la parte inferior de los auditorios que integran. La mayor, con 7,82 metros de altura, sirve como acceso a las salas.

Silueta de una persona junto al muro blanco y la sombra negra del pórtico de la ESTIG en Beja

Las gruesas paredes blancas y las pequeñas ventanas son un reflejo de la tradición rural de la región y se adaptan perfectamente al clima de esta zona tan soleada del sur de Portugal. La claridad continúa en el interior, donde esta blancura extrema se contrarresta -al igual que en la fachada- con ciertos toques negros en las puertas de las aulas y en algunos muros escogidos.

Galería cubierta de la ESTIG de Beja con pérgola de rejilla y paramento negro a lo largo de un pasillo blanco

Pilar y viga negros en un espacio blanco de doble altura con pasarela en la ESTIG de Beja

Pasillo de aulas de la ESTIG de Beja visto a través de un hueco, con puertas acristaladas y numeración en el muro

Corredor blanco de la ESTIG de Beja flanqueado por puertas negras y paños de vidrio

Otro de los elementos distintivos del proyecto son las siluetas humanas a tamaño natural que pueblan la construcción. Como figuras aisladas o en grupos, aparecen de diversas maneras: recortadas en madera y añadidas a puertas fijas o correderas, en superficies acristaladas, o como simples aperturas en las paredes de hormigón. Se trata de una sugerencia simbólica de Montenegro, de aportar matices para pensar.

Sombra negra bajo el pórtico de la ESTIG de Beja y figura recortada contra el muro blanco

Vestíbulo blanco de la ESTIG de Beja con una ventana oscura serigrafiada con figuras

Fachada blanca de la ESTIG de Beja con un gran hueco negro y pictograma de figuras sobre un pinar

En esa misma línea reflexiva, el arquitecto portugués va dejando otros ingredientes para hacerse preguntas: un gigantesco código de barras impreso en la parte posterior del pórtico, el bajorrelieve con la fórmula química del agua en el techo de la entrada, fachadas sin aberturas perceptibles, pasillos laberínticos, puertas exteriores bajas y anchas en contraste con las altas y estrechas de acceso a las clases… Todo ello aporta una gran dosis de teatralidad al conjunto.

Volumen negro con código de barras junto a un acceso blanco y un lecho de grava en la ESTIG de Beja

Vuelo de la losa del pórtico de la ESTIG de Beja con un rótulo gráfico, visto desde el césped

El diseño de este edificio del Instituto Politécnico empezó en 2003 y las obras acabaron en 2013. Su poderosa presencia exterior, ejemplo del buen uso de unas líneas simples y claras, lo convierte en una de las estructuras de hormigón más grandes del mundo, merecedora del premio Platinum A´Design Award.

Acceso a la ESTIG de Beja por un paseo de hormigón hacia la fachada blanca con balcón y cubo negro

Patio de la ESTIG de Beja entre volúmenes blancos y negros, con banco de hormigón y suelo de grava

Patio con estanque y banco de hormigón bajo un volumen blanco con hueco corrido en la ESTIG de Beja

Zona ajardinada de la ESTIG de Beja entre los bloques blancos del campus y un muro negro

Fotografía: Fernando Guerra | FG+SG

Alzado de la ESTIG de Beja, de Nuno Montenegro, con el perfil bajo y alargado del edificio Sección transversal T8 de la ESTIG de Beja sobre el perfil del terreno, con el cuerpo en voladizo a la izquierda Sección transversal T1 de la ESTIG de Beja, con el edificio largo y bajo sobre la ladera Planta general de la ESTIG de Beja con las alas del edificio y los patios sobre las curvas de nivel Sección longitudinal L8 de la ESTIG de Beja, de Nuno Montenegro, sobre la línea del terreno Sección longitudinal L7 de la ESTIG de Beja con el volumen del edificio hacia la derecha del solar Sección longitudinal L1 de la ESTIG de Beja, con la cubierta continua sobre el terreno