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26 de mayo de 2013
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Guillermo Santos García

Una guardería atípica y divertida para el barrio más populoso de Copenhague

Una de las mejores formas de motivar a un niño pequeño es integrarse de lleno en su mundo particular. Esto es lo que hizo el estudio de arquitectura danés COBE a la hora de diseñar una nueva guardería para el barrio de Frederiksberg, el más densamente poblado de Copenhague.

Casitas negras y blancas de la guardería de COBE con cubiertas a dos aguas bajo ramas desnudas

Vista aérea de la guardería de COBE en Frederiksberg rodeada de bloques de viviendas y árboles

El solar, que antes albergaba un pequeño jardín de infancia para 30 niños, tenía que transformarse en un espacio acogedor para 182 peques de entre 0 y 6 años. Rodeado por amplias zonas verdes, chalets y abrumadores bloques de viviendas, uno de los retos del proyecto era crear un edificio que encajase en este contexto.

Volúmenes negros de cubierta inclinada de la guardería Frederiksvej junto a un gran árbol

La solución de los arquitectos se basó en el espíritu infantil. En lugar de construir un único bloque, idearon una estructura dinámica de piezas más pequeñas con diferentes alturas y orientaciones que se integra en el entorno y supone un oasis para los niños. Así nació Frederiksvej Kindergarten, un conjunto de 11 casitas conectadas que evoca un pueblo en miniatura, protector y lúdico.

Guardería Frederiksvej de COBE vista desde un jardín, con sus casitas oscuras de cubierta a dos aguas

El aspecto exterior de todas ellas es tan sencillo como el dibujo espontáneo que haría cualquiera de sus jóvenes ocupantes: tejados a dos aguas y fachadas lisas -con desagües y conexiones ocultas-, así como ventanas sin marcos para darle ese toque naíf tan agradable.

Porche cubierto de lamas negras en la guardería de COBE con niños jugando y árboles al fondo

Patio de la guardería Frederiksvej de COBE en Copenhague, entre casitas de fachada negra y blanca con cubierta a dos aguas

La disposición de los bloques crea, además, áreas de juego al aire libre orientadas hacia la zona verde y garantiza una buena iluminación natural, que se ve potenciada por la abundancia de tragaluces.

Hueco con forma de casa en un muro interior blanco de la guardería, con unas sandalias infantiles delante
Fachada de lamas verticales negras de la guardería de COBE con un gran hueco cuadrado que refleja los árboles

En el interior continúa la diversidad, con salas de varios tamaños distribuidas en dos o tres plantas y accesos desde el exterior. Dos grandes atrios conectan los diferentes espacios y son los puntos de reunión del personal, los pequeños y los padres.

Atrio interior blanco de la guardería Frederiksvej con redes de seguridad, pasarelas y lucernarios

Cada sitio interno tiene una función y una personalidad propias (zonas de descanso, aulas, pasillos y patios donde correr, jugar y socializar…), actuando como diminutos mundos independientes dentro del edificio principal. Y para ahondar todavía más en este tema central de la escala, varias habitaciones incluyen a su vez pequeñas estructuras de madera en forma de casa, que sirven de cunas, cambiadores de pañales o cocinas.

Vista cenital de muebles de madera con forma de casita y camas infantiles bajo un techo negro

COBE ha conseguido crear un centro acogedor a la medida de los niños, un ambiente divertido que favorece su creatividad y sus ganas de aprender, con muchos lugares especiales de los que disfrutar todo el año. Una guardería a la que, sin duda, muchos desearíamos haber ido.

Aula de techo inclinado de la guardería Frederiksvej con muebles de madera clara y niños jugando

Fotografías: Rasmus Hjortshøj COASTARC

Sección de la guardería Frederiksvej con sus plantas y cubiertas a dos aguas en Copenhague Esquema del alzado de la guardería de COBE como hilera de casitas con cubiertas de distinta altura