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6 de septiembre de 2019
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Pedro Ferrer

Shady Shed, la lectura contemporánea de un cobertizo tradicional

Shady Shed es un amplio espacio para uso como oficina y taller diseñado por la firma holandesa Julius Taminiau Architects. El estudio, con sede en Ámsterdam, planteó una sencilla construcción de planta rectangular para ocupar el sitio de un antiguo y maltrecho cobertizo que había caído en desuso en el municipio de Laren.

Shady Shed de Julius Taminiau Architects, un cobertizo de madera en un prado del campo de Laren

La vieja cabaña inspiró tanto la forma como los materiales empleados en este rejuvenecimiento de un espacio en mitad del campo. Sin embargo, se dio una lectura contemporánea al concepto clásico de cobertizo en el jardín a través de un toque «escultórico» tanto en el techo como en su envoltura.

Cobertizo de madera de Shady Shed con tejado curvo entre los árboles del campo de Laren

El nuevo edificio conserva la estética primitiva y esa simplicidad ancestral de los tejados a dos aguas. Se trata de un volumen básico, sencillo y efectivo. Sin embargo, se incorporó un toque de fantasía al curvar la mitad del techo. Aparte del efecto estético inmediato, que hace que nos fijemos en él, recuerda a esos viejos tejados combados por el paso del tiempo.

Shady Shed de Julius Taminiau Architects con gran ventana corrida, entre hierba alta, en Laren

Shady Shed cubierto de nieve, con la ventana naranja iluminada y revestimiento de listones de madera

No obstante, resulta aún más llamativo el diseño de la fachada. Aquí se utilizaron listones de madera en bruto como revestimiento; eso sí, tratados con biopolímeros para que duren mucho más que su antecesor. El resultado es una funda exterior sin fisuras, salvo por las grandes zonas acristaladas. De hecho, algunas de las puertas y ventanas permanecen ocultas tras este recubrimiento, que encaja perfectamente con el bosque circundante, al igual que los canalones y las bajantes.

Detalle del revestimiento de listones de madera y del borde curvo de la cubierta de Shady Shed

Portón de madera abierto y tejado curvo nevado de Shady Shed, de Julius Taminiau Architects

El interior del taller también es minimalista, con una distribución abierta. La abundancia de áreas acristaladas y las puertas correderas diluyen de manera eficaz la frontera con el exterior. En cuanto al proceso de construcción, todo se ensambló in situ con ayuda del propio cliente. En este caso, la fase más complicada fue darle la curvatura precisa a cada uno de los nervios de madera que conforman la mitad del tejado: los propios arquitectos confesaron que la técnica requirió mucho ensayo y error.

Estantería de madera con libros y objetos en el interior de Shady Shed, de Julius Taminiau Architects

Shady Shed visto entre troncos, con su fachada de listones y el cristal que refleja el prado, en Laren

Shady Shed bajo la nieve con la biblioteca iluminada tras la gran apertura de la fachada

A pesar de todas estas dificultades, el resultado se integra de maravilla en el paisaje arbolado. Un cobertizo práctico y elegante que llama la atención sea cual sea la época del año.

Portón de madera abierto y tejado curvo nevado de Shady Shed, de Julius Taminiau Architects

Axonometría explotada de Shady Shed con las capas de cubierta, envolvente y huecos de la casa de Julius Taminiau

Detalle constructivo en sección de la cubierta curva de Shady Shed, de Julius Taminiau Architects