Oficina-Vivienda-Showroom por estudio ÁBATON
En una urbanización residencial de las afueras de Madrid, entre encinas notables y casas vecinas ya consolidadas, ÁBATON levantó un edificio que debía hacer dos cosas a la vez: convertirse en un hito dentro de la urbanización y mostrar la arquitectura de ÁBATON de la forma más esquemática y limpia posible. No un escaparate, sino una declaración de principios hecha en hormigón.
El primer gesto fue un gesto de cortesía. La fachada se retranqueó y el estudio cedió a la calle un espacio arbolado, para que la vía pública ganara sombra y la casa ganara distancia. El muro de hormigón visto, casi ciego, separa el mundo de fuera del mundo de dentro; detrás, los pinos altos que ya estaban en la parcela se conservaron y filtran las miradas de los vecinos.

Tres vidas bajo un mismo techo
El edificio es un espacio multiusos que alberga una vivienda-showroom, las oficinas del estudio y el almacén de la constructora. Son tres vidas con horarios, ruidos y necesidades distintas, y el proyecto las ordena sin tabiques de más: cada una encuentra su altura, su luz y su manera de mirar al jardín. Según el Journal de ÁBATON, el conjunto suma 671 m² construidos sobre una parcela de 700 m², de los que 225 m² corresponden al showroom.
En la parte central se incrusta un cubo que parece flotar sobre el sótano. Es el corazón de la vivienda y, al mismo tiempo, su umbral: desde él, a través de una excavación en su interior, se pasa a las estancias superiores. Una escalera peldañeada de hormigón actúa como eje vertebrador y cose las diferentes zonas del edificio, de la penumbra del subsuelo a la claridad de las plantas altas.



Excavar para encontrar la luz
La decisión más radical del proyecto está bajo tierra. Una compleja excavación de nueve metros de profundidad permitió llevar la luz natural hasta las plantas inferiores, donde se sitúan las zonas de trabajo. Lo que en otro edificio habría sido un sótano oscuro se convierte aquí en un lugar habitable, abierto a patios y atravesado por la luz. En esa misma excavación se aloja el almacén de materiales, y sus corrientes de aire ayudan a refrescar las oficinas en verano.
El resultado es que todas las habitaciones cuentan con grandes ventanales que reciben luz natural y permiten ver la vegetación del terreno desde cualquier punto de la casa. El hormigón, que podría resultar severo, se vuelve aquí un fondo sereno para la luz: en los peldaños volados de la escalera, en los lucernarios del comedor, en la ventana cuadrada que se asoma al patio inglés. La madera clara de suelos, carpinterías y mobiliario templa la materia, y la piedra aparece en los pavimentos y en los bordes de la piscina.



Una máquina silenciosa
El edificio funciona también como un pequeño laboratorio climático. La calefacción es por suelo radiante, con calderas de condensación, y una máquina de absorción produce frío en verano a partir de la energía que recogen los paneles solares de captadores de vacío instalados en la cubierta. La piscina, de grandes dimensiones, no es solo un lugar para el baño: sirve para disipar el calor de esa máquina. Con los años se ha sumado un sistema de aerotermia, y las cubiertas vegetales gestionan el agua sobrante y refrescan los espacios que quedan debajo.
Incluso el mobiliario participa del clima. Los muros de hormigón del sótano se revistieron de estanterías y armarios que, además de ordenar, refuerzan el aislamiento térmico del edificio. Es una idea sencilla y precisa, muy propia de una forma de entender la sostenibilidad como algo que se construye, no que se añade.



Hoy este edificio es la sede del estudio y puede recorrerse en la ficha de Estudio ÁBATON. Forma parte de los proyectos de arquitectura realizados por ÁBATON.
Ficha
- Proyecto: edificio de oficina, vivienda-showroom y almacén
- Lugar: Pozuelo de Alarcón (Madrid)
- Arquitectura y construcción: ÁBATON
- Interiorismo: ÁBATON Interiorismo
- Superficie: 671 m² construidos sobre una parcela de 700 m²
- Materiales: hormigón visto, madera, piedra y grava; cubiertas vegetales


