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30 de julio de 2012
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Blanca Marías Revenga

Conversión de una vieja vivienda en una moderna oficina

Hay casas que, al abrirlas, cuentan su edad antes que su forma. Esta, en el centro de Madrid, se construyó en 1927 y había llegado a nuestros días con casi todos sus elementos originales intactos: frisos de madera tallada, techos artesonados, un rosetón, suelos de madera y de baldosa hidráulica, balcones rematados en arco. Era también una casa oscura, troceada en múltiples estancias a las que la luz llegaba con dificultad.

El encargo pedía convertirla en oficina. El estudio ÁBATON, autor del proyecto, que hoy figura entre sus obras como Oficina ED, se propuso devolverle la luz y la amplitud sin traicionar lo que la hacía reconocible.

Oficina de ÁBATON en una vivienda de 1927 en Madrid: sala acristalada con perfiles negros y parqué
Mamparas de vidrio con perfiles negros y suelo de parqué original en la oficina de ÁBATON en Madrid
Sala diáfana con parqué de marquetería, molduras y despachos de cristal en la oficina madrileña de ÁBATON

Una casa que pedía aire

La vivienda original se organizaba como tantas de su época: una sucesión de piezas cerradas, cada una con su puerta y su función, encadenadas por pasillos en penumbra. Las fotografías tomadas antes de la obra conservan ese mundo: un salón con lámpara de araña, cuadros y frisos; un pasillo de zócalo de madera tallada bajo un techo oscuro; un baño de lavabo de pie y azulejo sombrío. Todo hablaba de una vida doméstica que ya no iba a volver.

Panorámica del salón original de la vivienda de 1927 en Madrid, con lámpara de araña, cuadros y frisos antes de su conversión en oficina

Había, sin embargo, elementos de aquel tiempo que merecía la pena conservar y poner al día, para que el espíritu original de la casa conviviera con una manera contemporánea de entender el espacio. La decisión de partida fue clara: retirar la mayor parte de los tabiques existentes y dejar un interior diáfano, de unos trescientos metros cuadrados útiles, en el que la luz natural de las fachadas pudiera atravesar la planta entera.

Estancia de la vivienda de 1927 antes de la reforma, con rosetón en el techo y balcón en arco
Sala de reuniones blanca con mesa larga y sillas verdes junto a un ventanal en arco, oficina de ÁBATON

Membranas de aire

Una oficina, sin embargo, necesita recintos: despachos, salas de reunión, lugares donde hablar sin ser oído. La respuesta fueron particiones de acero y vidrio, de perfiles negros y finos, que funcionan como membranas de aire. Separan sin dividir. Ordenan el espacio sin fragmentarlo y dejan que la mirada y la luz sigan su camino de una fachada a otra. Entre ellas, la sala de reuniones se abre a un ventanal en arco, y los despachos acristalados se alinean junto a un banco corrido, como pequeños pabellones dentro de la casa.

Despachos de vidrio con estructura negra y banco corrido en la oficina de ÁBATON en Madrid

El efecto es una sensación espacial distinta de la que tuvo la vivienda y también de la que suele tener una oficina. Las estancias siguen leyéndose, porque las molduras y los techos marcan todavía sus límites, pero ya no encierran: son habitaciones que se pueden atravesar con los ojos.

Lo que se quedó

Se respetaron los frisos de madera originales y los artesonados de los techos, y a todos ellos se les dio una misma tonalidad clara, pintados de blanco, para que la ornamentación dejara de competir y pasara a componer un fondo sereno. La talla sigue ahí, pero ahora recoge la luz en lugar de absorberla. Un volumen blanco con su puerta se apoya junto a un friso original, y el contraste entre la superficie lisa y el relieve antiguo resume el proyecto mejor que cualquier explicación.

Pasillo de la vivienda de 1927 antes de la reforma, con zócalo de madera tallada y techo oscuro
Volumen blanco con puerta junto a un friso original de escayola en la oficina de ÁBATON en Madrid

También se mantuvieron y recuperaron la mayor parte de los suelos de madera existentes, con su parqué de marquetería, y parte de la baldosa hidráulica de base de cemento allí donde pudo conservarse. En el office, ese suelo de dibujo antiguo sostiene ahora una mesa blanca bajo lámparas negras, como un pequeño lugar de pausa dentro de la jornada.

Antiguo baño de la vivienda antes de la obra, con lavabo de pie, azulejo oscuro y suelo hidráulico
Office blanco con mesa, lámparas negras y suelo hidráulico en la oficina de ÁBATON en Madrid

Se ha querido preservar la esencia del edificio sin mantener su materialidad tal cual: escuchar lo que la casa decía y responder con medida. En el techo de casetones, iluminado, y en la mampara de perfil negro que lo cruza, conviven sin estridencia dos tiempos distintos. El interiorismo corrió a cargo de BATAVIA, que completa la continuidad entre arquitectura y mobiliario, la misma que el estudio ensayó en su propia sede a las afueras de Madrid.

Mampara de vidrio con perfil negro y techo de casetones iluminado en la oficina de ÁBATON en Madrid

Ficha

  • Arquitectura: ÁBATON
  • Interiorismo: BATAVIA
  • Lugar: centro de Madrid
  • Edificio original: vivienda de 1927
  • Superficie útil: unos 300 m²
  • Fotografías: Luis Asín