Reforma de un establo por estudio ÁBATON
El origen de este proyecto es una construcción en ruinas: un establo para alojar vacas con un pajar interior que los propietarios querían convertir en vivienda.
En un entorno protegido de alcornoques, encinas, robles, castaños y monte bajo el objetivo fundamental era conseguir una casa abierta al exterior e integrada en la naturaleza que la rodea sin estridencias, cuidando que cada uno de sus elementos se vincularan al paisaje y pasaran a formar parte de el.
El cudiado respeto al entorno se trasladó al uso de materiales tradicionales de la arquitectura de la zona en un exterior que se mimetiza con el entorno: piedra, madera, hierro y teja albergan un interior netamente contemporáneo.
La casa, al estar en un enclave alejado de núcleos urbanos, necesita sistemas de generación de energía, para lo que se ha aprovechado la riqueza natural del entorno: Una instalación de paneles solares visualmente alejada de la casa abastece de electricidad con buen tiempo. Un sistema alternativo de turbinas, aprovecha el agua de riego para generar electricidad cuando el sol no es una opción durante el invierno.
El acceso al piso superior se realiza a través de una escalera peldañeada en piedra que queda oculta tras la chimenea del salón integrándose en ella, y aloja un armario que esconde lavadero y trastero.
El uso de la piedra caliza apomazada en los suelos de toda la casa proporciona unidad y coherencia estética. El despiece de la piedra se ha diseñado a semejanza de la disposición de los solados de tarima antiguos.
Grandes espacios diáfanos que permiten crear distintos ambientes relacionados pero independientes.
En el establo original, la planta alta ocupaba la mitad de la superficie y servía de pajar.
La casa conserva esta estructura, reinventada con unas piezas intermedias que albergan los dormitorios principales.
Fotos: BELÉN IMAZ
Rehabilitar una construcción humilde es escucharla antes de transformarla. Al establo de ÁBATON se suman otras arquitecturas rurales y de oficio del archivo del Journal que encontraron una segunda vida sin renunciar a su memoria.
Una habitación sobre el mar, de Studio Zero85
En Pescara, Studio Zero85 partió de una figura muy adriática: el trabocco, un antiguo arte de pesca de esa costa, una plataforma de madera sobre el mar, anclada a la roca con gruesos troncos de pino de Alepo, de la que parten largas antenas que sostienen una gran red. Con el tiempo, estas construcciones ligeras perdieron su oficio y se convirtieron en auténticas estancias sobre el agua.
El estudio rehabilitó uno con extrema sencillez, con líneas continuas que dibujan la estructura. Dentro, alerce, la misma madera que usaban los pescadores: arriba, cocina, un pequeño comedor y estar y un dormitorio; abajo, el baño y una despensa.
Fotografías: © Sergio Camplone
Un redil en Tasmania, de John Wardle Architects
Al norte de Bruny Island, en Tasmania, en una granja con vistas al mar, John Wardle Architects transformó un humilde redil de ovejas en una casa de invitados. Paneles de hierro ondulado y grandes huecos dan al exterior un aire contemporáneo; una única cubierta angular parece moverse al compás de las montañas. La relación orgánica entre ese paisaje y el interior de madera de las habitaciones es deliberada.
Un mayen en Ayent, de Savioz Fabrizzi Architectes
En Ayent (Suiza), entre bosques y praderas, un mayen de 1882 servía de apoyo al pastoreo en primavera y otoño. En 1980 una reforma le añadió una planta, cambió la cubierta y lo convirtió en casa de vacaciones. Entre 2009 y 2010, Savioz Fabrizzi Architectes volvió a reformarlo, y sus fachadas evocan ahora el aspecto funcional del viejo mayen, lejos de cualquier canon.
En la fachada principal se lee el paso del tiempo: piedras originales, ladrillos de los años ochenta y hormigón contemporáneo, unificados bajo una pintura oscura que da al conjunto aún más carácter.
Fotografías: Thomas Jantscher
Un granero alpino, de OFIS Architects
OFIS Architects convirtió un antiguo granero esloveno en un apartamento tipo loft sin alterar su aspecto exterior, con un caparazón interior de madera completamente nuevo y la arquitectura rural tradicional como referencia. Abajo estuvo el establo; arriba se secaba el heno y se guardaban los aperos. El antiguo almacén junto a la entrada es hoy un porche con vistas a los Alpes, y la rampa que subía a la terraza de madera sobre el ganado es la entrada principal.
Dentro, entre las líneas de la estructura existente, se suceden el estar, el comedor y un dormitorio elevado; vestidor, baños, sauna, chimenea y cocina se recogen en una caja de servicio, tras una pared de tablones verticales. Sobre la terraza, el cuarto de invitados se abre como una galería. Suelos, paredes y muebles son de abeto local cepillado en profundidad.
Fotografías: Tomaz Gregoric
Una renovación mineral, de Savioz Fabrizzi Architectes
En 2005, Savioz Fabrizzi Architectes renovó una antigua vivienda rural suiza formada por tres volúmenes yuxtapuestos. Se mantuvo su fuerte carácter mineral: donde había que sustituir piedra se usó hormigón, y los frentes que eran de lamas de madera perforadas son ahora un muro monolítico de hormigón aislado, texturizado con madera vieja.
Las ventanas antiguas se conservan y se abren otras, grandes, enrasadas por fuera, para llevar luz y paisaje a las estancias principales. Buen aislamiento, ventilación controlada y 23 m² de colectores solares —que aportan el 35 % del calor anual— le valieron el sello suizo Minergie. Dentro, piedra natural, hormigón visto y suelos encerados; solo la cocina y el baño rompen la serenidad mineral.
Fotografías: Thomas Jantscher



































