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18 de noviembre de 2016
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Paula Cárdenas Giménez

Cómo transformar un antiguo establo en una fabulosa vivienda

Antiguo establo de piedra rehabilitado por ÁBATON como vivienda, con grandes huecos y contraventanas de madera

El punto de partida fué un establo abandonado y el objetivo era transformarlo en una casa de campo mediante una rehabilitación integral que fuera coherente con el entorno. Se emplearon materiales de construcción propios de la zona como la piedra,  el cemento y la madera.
Se trata de una casa autosuficiente desde el punto de vista energético que obtiene la energía de paneles fotovoltáicos y de unas turbinas instaladas en el cauce de dos arroyos que pasan por la finca.

Antiguo establo rehabilitado como vivienda, con muros de piedra, cubierta de teja y un estanque en primer plano

Su espacio interior se organiza a partir de un gran espacio central que lo constituyen el salón y la cocina, un espacio diáfano de gran altura, abierto de norte a sur, alrededor del cual se distribuyen las distintas habitaciones de la casa.

Cocina con isla blanca y mesa corrida bajo lámparas esféricas, con ventana hacia el bosque, en la casa de las luces

La distribución  está pensada de tal manera que ningún espacio interior se prive de las increíbles vistas a un hermoso valle lleno de encimas, intentando en la medida de lo posible abrir la casa al exterior para que casi de manera literal la naturaleza entre en ella.

Salón de doble altura en un antiguo establo rehabilitado por ÁBATON, con chimenea blanca, sofás y pasarela metálica

La gran cantidad de espacio disponible, propició que el proyecto de interiorismo fuese todo un reto para BATAVIA y le permitió explayarse en su más pura concepción de la decoración. Planteando desde un principio la mezcla en la que se desenvuelve con tanta soltura, una selección de las mejores marcas de mueble de diseño nacionales e internacionales iconos del diseño del siglo XX, piezas vintage procedentes fundamentalmente del norte de Europa y Francia,  piezas únicas antiguas procedentes de Asia y piezas de la colección propia de BATAVIA.

Salón con butacas de madera, sofá oscuro y gran ventanal abierto al bosque en el establo rehabilitado por ÁBATON

En el salón a partir del cual se distribuyen las distintas áreas de la casa, destacamos la pareja de butacas danesas diseñadas por Hans Wegner,  la mesa baja de centro china en madera de olmo, el sofá Air de Sancal y como elemento decorativo, un antiguo engranaje importado de Asia perteneciente a la colección de piezas únicas antiguas.

Rincón con aparador de madera y lámpara roja junto a un comedor con larga mesa blanca y sillas de madera

En la prolongación del salón encontramos este espacio con vistas al valle,  decorado con un aparador de olmo original de China,  Sofá vintage de piel roja procedente de Dinamarca, Taburete  Ojo del diablo de Pols Potten y mesas nido de teca de la colección propia, que en este caso ejercen de original estantería.

En la cocina encontramos la mesa Keramic de MDF combinada con un  icono del diseño danés de los años 50, la silla CH24 diseñada por Wegner para la firma Carl Hansen & Son.

Estancia con butaca de cuero y grandes cristaleras hacia un patio con muro de piedra y paisaje de montaña

A continuación, otro de los rincones con encanto de la casa, presidido por un conjunto de butaca y mesa auxiliar danesas, en el que relajarse leyendo junto a una fuente interior que aporta frescura y serenidad a la casa.

Dormitorio con cama de textiles a rayas, butaca verde y ventanal enmarcando la vegetación del exterior

Muro de piedra seca del antiguo establo con una gran abertura que deja ver un dormitorio entre la hierba

En las habitaciones se optaron por colores neutros y piezas únicas antiguas.

Fachada de piedra del establo rehabilitado al anochecer, con grandes huecos iluminados y contraventanas de madera

Datos del proyecto

Localización: Cáceres, Extremadura, España
Arquitecto: ÁBATON Arquitectos
Construcción: 2010
Superficie habitable: 332 m2
Premio Architizer A+ Award 2013 (Architecture+Sustainability)
Fotografías: © Ábaton y Belén Imaz, Adriana Merlo.