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27 de julio de 2018
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Pedro Ferrer

Cubos de hormigón para rescatar una granja bávara en ruinas

El arquitecto alemán Peter Haimerl lleva tres décadas ofreciendo soluciones fascinantes y muy poco convencionales desde su estudio de Múnich. Una de las más singulares es sin duda la rehabilitación de una antigua granja en Eben bei Viechtach, su pueblo natal.

Granja bávara de 1840 con planta baja encalada, balcón de madera y leña apilada, rehabilitada como Birg mich, Cilli

Haimerl y su esposa –la artista Jutta Görlich– vieron algo especial en esa casa de labranza de 1840 que llevaba más de treinta años en ruinas y decidieron convertirla en un hogar para uso propio. Como guiño festivo a una labor nada fácil, bautizaron el proyecto como «Birg mich, Cilli!» (¡Sálvame, Cilli!), honrando así a la última residente de la casa, la granjera Cilli Sigl.

Suelo de hormigón claro con huecos recortados en el forjado de la granja Birg mich, Cilli!, de Peter Haimerl

La misión era conservar el sabor tradicional de una vivienda humilde, como tantas otras levantadas en los bosques bávaros y en su mayoría demolidas, quizá para borrar ese pasado pobre de la región. En este caso particular, se aprovecharon las técnicas de construcción contemporáneas a fin de preservar buena parte del legado.

Granja bávara en ruinas antes de la intervención, con fachada encalada y cuadra de madera

Interior de la granja bávara antes de la obra, con entramado de madera, suelo desgastado y luz rasante

A través de cuatro cubos de hormigón se afianzó la estructura de la vivienda, integrando buena parte de los materiales ya existentes: baldosas, vigas de madera, ventanas y otros accesorios antiguos. Los añadidos modernos no ocultan la esencia original, visible gracias a generosas aberturas, como las practicadas en la nueva buhardilla, que ocupa el espacio del granero. Se ensalza así la modesta vida rural de antaño, reflejada en multitud de detalles, desde los bancos corridos hasta el suelo de tierra de la sala de estar.

Estancia con muros de hormigón claro y una gran ventana que recorta el entramado de madera original

Ventana de hormigón con asiento que enmarca un manzano en el interior de la granja de Peter Haimerl

Pajar de la granja con cerchas de madera y una plataforma de hormigón blanco en Birg mich, Cilli!

Cubo de hormigón blanco con vigas de madera antiguas y mobiliario de madera maciza en la granja bávara

El material de la granja no reciclado en las habitaciones se aprovechó para elaborar varias piezas de mobiliario. Por su parte, en el exterior también conviven los materiales tradicionales –piedra y madera envejecida– de muros y terrazas con las nuevas incorporaciones del hormigón y la carpintería metálica, todo ello bajo una sólida cubierta de tejas totalmente nueva.

Planta alta de la granja bávara antes de la rehabilitación, con vigas, banco corrido y mobiliario antiguo

Cubo de hormigón blanco con ventana insertado bajo el tejado de teja de la granja bávara

Las áreas destinadas en el pasado a almacenar patatas, grano y otros alimentos básicos son ahora dormitorios, mientras que el gran establo anexo a la casa mantiene su carácter multiusos. Con su cáscara de madera ennegrecida y algo desvencijado, aún se alza orgulloso en el mismo terreno de praderas y bosques que vio nacer la granja hace casi dos siglos.

Estructura de madera al aire de la granja bávara durante el vaciado interior de la obra

Hueco de hormigón con un banco de madera y cocina negra en la granja Birg mich, Cilli!

Vista cenital de un hueco de hormigón con viga de madera antigua y chimenea encendida en la granja

Chimenea de hormigón con estanque estrecho y leña apilada en el interior de Birg mich, Cilli!

Alzado de la granja bávara de Peter Haimerl con balcón de madera y cubierta a dos aguas