Proceso de construcción de un edificio circular
Hay edificios que nacen de una idea y otros que nacen de una regla. Este nació de las dos. La ordenanza municipal obligaba a levantar dos edificios para agotar la edificabilidad de la parcela, y ÁBATON aceptó la condición como quien acepta el compás de una partitura: el primer volumen se plantó junto a la calle, singular pero tranquilo, con la voluntad de dar una imagen de continuidad con el vecindario. Una pieza discreta, casi cortés, que no levanta la voz.
El segundo, en cambio, se permitió otra cosa. Ante la falta de una normativa que respondiera a la demanda real de vivienda, el estudio decidió llevar al límite el cumplimiento de las ordenanzas, materializarlas con exactitud, y de esa exactitud surgió un edificio que nada tiene que ver con lo que el entorno parecía esperar: una planta circular, una fachada estructural de hormigón visto y un patio en el centro.

Un círculo que se abre al sur
El edificio arranca desde el sótano como un cilindro compacto y, a medida que asciende, se descompone. El círculo no se repite idéntico planta tras planta: se escalona, se retira, cede terreno, y en ese retroceso cada vivienda encuentra su mejor orientación hacia el sur. La forma no es un capricho geométrico sino un modo de repartir la luz con justicia, de que ningún apartamento quede a la sombra de su vecino.
El hormigón hace aquí un doble trabajo. Es estructura y es piel, sostiene y a la vez dibuja. Sus muros curvos guardan la huella del encofrado y reciben el sol de manera distinta a cada hora, de modo que el edificio cambia de temperatura visual a lo largo del día: grave por la mañana, casi blanco al mediodía, cálido al caer la tarde. Frente a él, las superficies enlucidas en blanco de los cuerpos interiores aportan un contrapunto de calma.
El patio como umbral
En el corazón del círculo, un patio central organiza la vida común. Desde él se accede a cada apartamento a través de espacios abiertos, galerías y escaleras que se recortan contra el cielo, de modo que llegar a casa supone atravesar antes un lugar de luz y aire, con un árbol de hoja roja como única presencia vertical. No hay pasillos oscuros ni vestíbulos anónimos: el recorrido es ya una forma de habitar.
Los peldaños claros de las escaleras voladas, los tirantes metálicos, las barandillas de vidrio: todo tiende a pesar poco, para que el hormigón conserve su protagonismo y el patio siga siendo, ante todo, un vacío habitado.
Cubiertas que vuelven a ser suelo
El proyecto rompe con el esquema habitual de desarrollo de la zona, dominado por implantaciones abusivas de adosados que repiten la misma parcela, el mismo muro y el mismo tejado. Frente a esa monotonía, el conjunto se convierte en un hito dentro de un ámbito residencial de baja densidad y muy verde: todas las cubiertas de los edificios se ocupan con jardines. Lo que la construcción le quitó al terreno, se lo devuelve en altura.
Arriba, las terrazas se abren al horizonte de la sierra; las piscinas siguen la curva de los muros; las pérgolas metálicas tamizan la luz sobre los solariums de madera. Es una manera de entender la vivienda colectiva que el estudio ha defendido después en muchos proyectos, y que el Journal recogió en las terrazas ajardinadas de ÁBATON y en una reflexión más amplia sobre las ventajas de los tejados ajardinados.
Habitar la curva
Dentro, la curva deja de ser un gesto exterior y se convierte en experiencia doméstica. Los salones se ordenan con librerías corridas en blanco y piezas bajas que no interrumpen la mirada; las cocinas, con isla, miran a la piscina a través de grandes ventanales; las vigas de hormigón cruzan los comedores como recordatorio de la estructura que lo sostiene todo. El interiorismo, firmado por BATAVIA, trabaja con pocos materiales y mucha luz.
Una de estas casas, la que ocupa parte de la planta baja curva, se contó con detalle en el Journal como vivienda semicircular con espacios ajardinados: piedra caliza en suelos y zonas húmedas, hormigón estructural en el perímetro y pintura blanca mate en muros y puertas, con el muro curvo de la fachada sur protegiendo el jardín privado y la piscina.
El Proyecto ÁBATON-Almanzora recibió el premio Asprima-Sima a la Mejor Promoción de Viviendas Privadas de España, un reconocimiento a la idea de que la norma, leída con precisión, también puede ser un punto de partida para la arquitectura.
Ficha
- Proyecto: Almanzora, dos edificios de viviendas
- Superficie construida: 4.711 m²
- Arquitectura: ÁBATON
- Interiorismo: BATAVIA
- Premio Asprima-Sima a la Mejor Promoción de Viviendas Privadas de España












