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7 de mayo de 2012
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Javier de Montero Fontan

NUEVA «CASA ÁBATON» EN ARAVACA CON UN INNOVADOR SISTEMA CONSTRUCTIVO EN MADERA

En Aravaca, al noroeste de Madrid, hay solares que parecen dibujados con escuadra estrecha. El de esta casa apenas suma doscientos metros cuadrados y llegaba cercado por condicionantes urbanísticos que dejaban poco margen al dibujo. ÁBATON no intentó ganar la partida en planta, sino en sección: la vivienda unifamiliar, de 155 metros cuadrados construidos, crece hacia arriba para encontrar las vistas que el suelo le negaba y, de paso, dejar respirar a los vecinos colindantes.

La segunda decisión fue material. La casa se levanta con muros de madera maciza: paneles hechos a medida y mecanizados en taller mediante control numérico, que llegan a la parcela listos para ser montados.

Cocina blanca con isla y campana en la casa de madera de ÁBATON en Aravaca, entre dos patios

Una casa que mira al cielo

La verticalidad no es aquí un gesto formal, sino una respuesta a la escasez. Con tan poco terreno, cada metro ganado en altura es un metro de luz y de horizonte. Pero la casa es adosada, y la normativa condicionaba su posición respecto al sol. Para dar a sus propietarios la mejor orientación, la sur, el proyecto abre un patio interior: un vacío que funciona como pozo de luz y que lleva la claridad hasta el corazón de la vivienda. Desde dentro, ese hueco cambia la escala de una parcela pequeña, porque la mirada ya no termina en la medianera, sino en el cielo.

Por toda la casa corre un mismo pavimento de piedra caliza, continuo de una estancia a otra, que da al conjunto una base serena y mineral sobre la que la madera se vuelve más cálida.

Estancia de la casa ÁBATON en Aravaca con armarios blancos de suelo a techo y vigas de madera

La escalera como columna vertebral

En una vivienda que se organiza en altura, la escalera deja de ser un elemento secundario. Aquí es una pieza de acero que trabaja como parte de la estructura y que se instaló al mismo tiempo que los muros de madera maciza, como si ambos materiales se hubieran puesto de acuerdo para sostener la casa. Su trazado estrecho, encajado entre paredes de madera, convierte cada subida en un recorrido vertical por la textura de las vetas.

Escalera estrecha entre paredes de madera maciza en la vivienda vertical de ÁBATON en Aravaca

Los muros quedan vistos en el interior. Las dobles alturas, las ventanas altas por las que entra el sol y las vigas de madera del forjado componen un interior en el que la estructura y el acabado son la misma cosa. Frente a esa materia viva, los armarios blancos de suelo a techo y las encimeras de Corian, diseñadas por ÁBATON, ponen un contrapunto liso y silencioso.

Habitación con muros de madera clara, banco blanco y puerta al jardín en la casa ÁBATON de Aravaca

Estancia de doble altura con ventanas altas y sol sobre el suelo en la casa ÁBATON de Aravaca

Doble altura con muros de madera maciza y armarios blancos en la casa ÁBATON de Aravaca

Abajo, la planta baja se abre diáfana bajo las vigas vistas, con la escalera al fondo; en el baño, el lavabo doble y la bañera miran al jardín. Son escenas cotidianas en las que la madera no se exhibe: simplemente está, con la misma naturalidad con la que la piedra cubre el suelo.

Planta baja diáfana de la casa ÁBATON en Aravaca con vigas de madera vistas y escalera al fondo
Baño de la casa ÁBATON en Aravaca con lavabo doble blanco, bañera y ventana al jardín

Fotografías: Luis Asín

Construir sin ruido

Sus propietarios eligieron este sistema por razones que tienen que ver con el entorno y con el confort: una bajísima emisión de residuos, un mejor aislamiento térmico y una alta eficiencia energética. ÁBATON explicó el método en el Journal, al presentar sus casas eficientes de madera maciza: se trata de madera maciza sueca, mecanizada a medida en España y tratada para repeler el agua y el ataque de insectos xilófagos. Las capas de cada panel se disponen de modo que se contrarrestan entre sí, lo que garantiza su estabilidad dimensional.

Obra de la Casa ÁBATON en Aravaca en blanco y negro, con muros de madera maciza y andamios

Montaje en obra de los muros de madera maciza de la Casa Ábaton de Aravaca con huecos de ventana recortados

La precisión tiene una contrapartida: los paneles no admiten rectificaciones en obra, así que el proyecto debe resolverse con mucho detalle antes de que llegue el camión grúa. A cambio, el montaje es rápido y limpio. El estudio cifraba el levantamiento de una estructura así en unos cinco días, frente a los tres meses de una de hormigón, y describía una obra sin apenas residuos, sin ruido y sin polvo. En Aravaca eso se tradujo en tiempos de construcción más cortos y en menos molestias para los vecinos, algo nada menor en una parcela entre medianeras. Es la misma lógica de la casa transportable ÁPH80 y, a otra escala y con madera contralaminada, al edificio ARV8.

Operario trabajando en el interior de madera maciza de la Casa ÁBATON en Aravaca durante la obra

Dos operarios con casco bajo el forjado de vigas de madera de la Casa ÁBATON en Aravaca

Ficha

  • Proyecto: vivienda unifamiliar adosada en Aravaca (Madrid).
  • Arquitectura: ÁBATON.
  • Año: 2015.
  • Superficie construida: 155 m². Parcela: 200 m².
  • Sistema constructivo: muros de paneles de madera maciza mecanizados por control numérico; escalera portante de acero.
  • Acabados: pavimento de piedra caliza; encimeras de Corian diseñadas por ÁBATON.
  • Fotografía: Luis Asín.