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31 de enero de 2016
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Pedro Ferrer

Una escuela rural brasileña elegida «mejor edificio nuevo del mundo»

Construida en 1973 por iniciativa de la Fundación Bradesco en Formoso do Araguaia, en el centro de Brasil, los edificios de la Fazenda Canuanã acogen una escuela rural en régimen de internado. En un entorno maravilloso de más de 2.500 hectáreas en plena sabana tropical y que admite a alumnos a partir de los siete años, se invitó a los estudios brasileños Rosenbaum y Aleph Zero a proyectar dos nuevas residencias para 540 alumnos. El resultado es la espectacular «Ciudad de los niños».

Escuela de la Fazenda Canuanã de Rosenbaum y Aleph Zero, con cubierta ligera sobre pilares de madera

Patio ajardinado de la Ciudad de los niños de Rosenbaum y Aleph Zero entre galerías de pilares de madera

Conjunto escolar de la Fazenda Canuanã visto de lejos bajo un cielo plomizo, con un gran árbol en el centro

Vista aérea de la Fazenda Canuanã junto al río, con las cubiertas blancas de la escuela entre el campo

El nuevo complejo se divide en dos construcciones idénticas, una para niños y otra para niñas. Esta separación ya estaba presente en la anterior escuela, así que se mantuvo. Ahora, sin embargo, en lugar de contar las casas con grandes espacios de dormitorio, se diseñaron 45 unidades con capacidad para 6 estudiantes cada una. Se mejora así la calidad de vida y el rendimiento académico. Junto a estos dormitorios, los estudiantes disponen de diferentes zonas públicas de esparcimiento, como sala de televisión, balcones, espacio de lectura o hamacas.

Dormitorio con literas de madera y paneles verdes en la residencia de la Ciudad de los niños de Canuanã

Dormitorio de madera con celosía, literas y escritorio en la escuela de Canuanã de Rosenbaum y Aleph Zero

El edificio cuenta con tres grandes patios con jardines, y los dormitorios del campus se distribuyen a su alrededor. No cuesta distinguirlos, pues cada uno presenta un patrón único en los paneles de sus puertas.

Patio de la escuela de Canuanã con muros de ladrillo, galería de madera y bancos de madera entre plantas

Se primó el uso de materiales y técnicas locales –por lo que abunda la madera–, así como el diálogo con los niños, que expresaron sus deseos y necesidades respecto a la escuela. De este modo, se estimuló en ellos un fuerte sentido de pertenencia al lugar.

Galería de la Ciudad de los niños con barandilla de listones y estructura de madera abierta al campo

Corredor porticado de pilares de madera y muro de ladrillo cerámico en la escuela de Canuanã, Brasil

Aula de la escuela de Canuanã con pizarra negra, mesa amarilla curva y cerramientos de madera

Evidentemente, también se tuvo en cuenta el clima tropical de la zona, con una temperatura que en verano ronda los 40 ºC. Un grandioso techo garantiza la sombra, mientras que las habitaciones se ventilan gracias a la inclusión de ladrillos perforados, realizados a mano in situ. Así mismo, se usaron bloques de tierra para aprovechar sus propiedades térmicas y estéticas.

Escuela de Canuanã de Rosenbaum y Aleph Zero con su gran cubierta inclinada sobre pilares de madera

Hay que destacar igualmente un conjunto de escaleras escultóricas en madera unidas al nivel superior de balcones y pasillos, que ofrecen una panorámica de los patios y de todo el complejo.

Escalera de madera iluminada bajo la cubierta de la escuela de Canuanã, junto a un pilar de ladrillo

Esta particular escuela fue elegida en 2018 el Mejor edificio de arquitectura educativa del mundo. No es de extrañar que la tasa de abandono de los estudios apenas llegue aquí al 2 % anual, frente a la media brasileña del 11 %.

Patio ajardinado de la Ciudad de los niños visto desde la galería de madera, con paseo y bancos