Hepworth Wakefield por David Chipperfield Architects
Vía @Dezeen
En Wakefield, al oeste de Yorkshire, el río Calder se precipita por un azud y sigue su curso entre antiguos molinos de lana y almacenes de grano. Allí, sobre una lengua de tierra rodeada de agua, David Chipperfield levantó The Hepworth Wakefield: un grupo de volúmenes de hormigón que parece haber emergido de la corriente, como si el río hubiera ido depositando bloques en su orilla durante siglos.
La galería, abierta el 21 de mayo de 2011, lleva el nombre de Barbara Hepworth, nacida en la ciudad en 1903, y sucede a la Wakefield Art Gallery, fundada en 1934. Fue un proyecto largo, iniciado en 2003 por encargo del ayuntamiento, y en 2017 recibió el premio Museo del Año del Art Fund.

Un edificio sin fachada principal
El solar está expuesto por todos sus lados: el agua, un puente de carretera del siglo XX, el conjunto protegido de la antigua ribera industrial. Chipperfield no quiso darle al edificio una cara dominante. Lo resolvió con diez piezas trapezoidales, escalonadas y estrechamente trabadas, cada una de tamaño y forma distintos y con su propia cubierta a un agua. Vistas desde la orilla, componen una silueta casi geológica que cambia según se rodea, sin frente ni espalda.
Hacia el río, los muros descienden directamente al agua, como lo hacen desde hace más de un siglo los molinos vecinos. No es una cita pintoresca, sino un modo de pertenecer al lugar: el museo adopta la lógica constructiva de la arquitectura fabril que lo rodea y la traduce a un lenguaje contemporáneo, sobrio, sin ornamento.
El color de la materia
Todo el conjunto está hecho de hormigón vertido en obra, monolítico, adecuado para un emplazamiento tan expuesto. No es el gris habitual. Al hormigón autocompactante se le añadió un pigmento que el equipo bautizó como «Hepworth brown», un tono difícil de nombrar entre el gris, el pardo y una berenjena desvaída, que cambia con la lluvia y la luz del norte de Inglaterra. Según las crónicas de la obra, pigmentar este tipo de hormigón era algo inédito en el Reino Unido y obligó a ensayar técnicas de vertido específicas.
Esa masa tiene también un papel defensivo. Los muros perimetrales, gruesos y muy armados, se pensaron para resistir las crecidas del Calder, y el edificio descansa sobre más de cien pilotes unidos por una viga de atado continua. Construir con el río al lado no fue sencillo: la ataguía de tablestacas que contenía el agua cedió dos veces en los primeros meses de obra. La serenidad que transmite el resultado oculta bien esa batalla.
Luz cenital para los yesos de Hepworth
En planta baja se reúnen el vestíbulo, la tienda, la cafetería con terraza, un auditorio, los talleres educativos, los archivos y las oficinas. Una escalera central, iluminada con luz natural, sube a las galerías de la planta alta, que ocupan las diez piezas: seis para la colección y cuatro para las exposiciones temporales. Las salas se encadenan por vanos abiertos, de modo que el recorrido se lee como una sucesión de habitaciones más que como un pasillo con puertas.
Cada galería recibe la luz por una ranura que recorre todo el ancho del techo y la difunde sobre los muros; unas lamas permiten regularla o cerrarla del todo, y la iluminación artificial la completa cuando hace falta. Algunas salas se abren con grandes ventanales que encuadran el río, la ciudad y los edificios industriales, recordando al visitante dónde está.
Ahí se exponen las piezas que dan sentido al edificio: los modelos de trabajo en yeso y aluminio que la familia de Hepworth donó, 44 en total, junto a esculturas de gran formato y la colección de arte británico de Wakefield. Ver esos yesos, con las huellas del trabajo de la escultora, bajo una luz cenital y tamizada, en salas de proporciones casi domésticas, es comprender el museo: una arquitectura que se retira para que la materia hable.
Como en el museo de Ningbo de Wang Shu o en el Museo del Mar de Galicia, el edificio se apoya en la memoria del lugar para construir algo nuevo. Chipperfield lo hace con una economía de medios admirable: un solo material, un color, la luz del cielo y el sonido constante del agua cayendo por el azud.
Ficha
- Obra: The Hepworth Wakefield
- Lugar: Wakefield, West Yorkshire, Reino Unido
- Arquitectos: David Chipperfield Architects (Londres)
- Cliente: Ayuntamiento de Wakefield
- Proyecto y obra: 2003–2011 (inauguración, 21 de mayo de 2011)
- Superficie construida: 5.200 m²
- Paisajismo: Gross Max · Ingeniería: Ramboll UK · Constructora: Laing O’Rourke