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4 de enero de 2019
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Pedro Ferrer

El espíritu sostenible de los edificios de Anna Heringer da el salto a la moda

La arquitecta alemana Anna Heringer (Rosenheim, 1977) destaca por el enfoque sostenible que confiere a sus obras. Con 19 años tuvo la oportunidad de trabajar en Bangladesh durante casi un año para una ONG local y esa experiencia marcó todos sus proyectos posteriores.

Muro de barro y paja con vanos de cortinas de colores bajo estructura de bambú en Bangladesh, de Anna Heringer

Sus diseños aprovechan al máximo los recursos de cada región, fácilmente accesibles, en lugar de emplear una arquitectura industrializada o estándar en los países en desarrollo. De esta manera, apuesta por soluciones eficaces que emplean materiales –arcilla, paja, bambú o piedra, entre otros– y sistemas constructivos autóctonos con el fin de respetar la cultura y los elementos sociales de cada lugar.

Muro de barro con ventanas de lamas de bambú bajo una cubierta de cañas, obra de Anna Heringer

Siguiendo esa filosofía, Heringer ha iniciado un proyecto singular denominado «Tejidos Dipdii» que pretende dar un vuelco a los esquemas actuales de la industria textil en Bangladesh. Como en muchos otros países asiáticos, el sector se centra hoy en día en la elaboración de productos estandarizados de bajo coste para los consumidores occidentales. Sin embargo, estos procesos no sacan partido a la rica herencia cultural de los más de cuatro millones de personas –en su mayoría mujeres– que emplea dicha industria.

 

Textil bordado con el mapa de la aldea de Rudrapur, de los tejidos Dipdii de Anna Heringer

Tejido artesanal bordado con una casa tradicional y fondo ocre, de los textiles Dipdii

En las áreas rurales de Bangladesh, una mujer recibe de su familia un sari nuevo al año coincidiendo con la principal festividad religiosa musulmana o hindú. Los hombres también estrenan un «lungui», que se ajusta alrededor de la cintura. Conforme se van desgastando los saris y los lunguis, es tradicional reciclarlos transformándolos en mantas. Se suelen unir seis capas de esas telas de algodón con cientos de puntadas realizadas a mano.

Mujeres bordando sentadas junto a un muro de barro en Bangladesh para los tejidos Dipdii

Con el uso diario, las capas superficiales se van soltando, y aparecen los tejidos ocultos, llenos de colorido y de historia familiar. Es justo aquí donde empieza el proyecto de la arquitecta alemana, que cuenta con la guía técnica de la experta en confección Veronika Lena Lang y la ONG Dipshikha.

Manta bordada con leyendas sobre arrozales, estanque, bambú y casas de barro, de Dipdii

Textil bordado en tonos turquesa con el plano de edificios, de los Tejidos Dipdii

Continuando ese espíritu ancestral de aprovechamiento, las mujeres de los pueblos de Rudrapur y Birgonj convierten ahora las telas en prendas de diseño contemporáneo. Dado su origen, cada pieza es única y no sigue las tendencias volátiles de la moda. Las artesanas elaboran sus creaciones a mano inspiradas en su entorno, reproduciendo así con hilos de colores los planos de sus aldeas o algún edificio significativo, como la escuela rural METI, obra de la propia Heringer.

Mano cosiendo una manta de retales con hilo verde, trabajo artesanal de los Tejidos Dipdii

Pieza textil bordada con una fachada de bambú de colores, de los Tejidos Dipdii de Anna Heringer

Ante la cultura del usar y tirar, los tejidos Dipdii ponen en valor un trabajo artesano donde cada prenda va firmada con un bordado por su autora y no por una marca de moda internacional.

Manta de retales bordada con el plano de una aldea en colores vivos, de los Tejidos Dipdii

Tejido de retales con un edificio bordado en rojo sobre fondo de colores, de Dipdii

Esa misma confianza en los materiales de la tierra y en el oficio artesano define Casa Fanego, la vivienda de arcilla que el arquitecto paraguayo Sergio Fanego construyó para sí mismo en Asunción.

Esa misma sensibilidad por los materiales y el entorno inspira el diseño sostenible que practicamos en ÁBATON.