Saltar al contenido
|
28 de octubre de 2022
|
Paula Cárdenas Giménez

Casal Saloio: memoria rural convertida en museo contemporáneo

En Outeiro de Polima, Cascais (Portugal), el arquitecto Miguel Marcelino ha asumido un encargo notable: transformar una antigua casa rural —humilde, fragmentada, cargada de capas de intervenciones— en el Casal Saloio – Museum of Rurality. Lo hace sin borrar las huellas del tiempo, sino consolidándolas como parte del relato espacial.

Patio con olivo y volúmenes de hormigón teñido de ocre junto a edificios rurales del Casal Saloio de Miguel Marcelino

Vista aérea del conjunto del Casal Saloio en el borde del pueblo, entre casas de tejado de teja y la carretera

Volumen de hormigón ocre con cubierta a dos aguas junto a una casa rural en el Casal Saloio

Patio del Casal Saloio con gran ventanal de vidrio oscuro en un volumen de hormigón rosado y banco de piedra

Fachada de hormigón teñido con cubierta a dos aguas y ventana de vidrio oscuro en el Museum of Rurality

Este proyecto no nace como torre de exhibición, sino como gesto de reconocimiento: el edificio original, construido y transformado de forma informal a lo largo de generaciones —con anexos, refuerzos, ala lateral, horno, corral— mantiene su configuración última reconocible.

Marcelino decide respetar esa geometría quebrada e irregular, permitiendo que sea legible la evolución portátil del conjunto.

Estrategia de rehabilitación y expansión

El punto clave fue consolidar antes que uniformar. Se interviene sobre la última versión reconocible del caserío, estabilizando muros, tratando patologías estructurales y recuperando elementos nobles, en lugar de reconstruir según un ideal homogéneo.

Para albergar los nuevos usos del museo, se añaden dos volúmenes modernos que intersectan en forma de L con el edificio existente, generando un patio central que articula lo viejo y lo nuevo. La escala y proporciones de estas ampliaciones respetan la modulación tradicional del caserío original, evitando rupturas visuales abruptas.

La lógica de uso fluye de una espacialidad híbrida: zonas de exposición, áreas de apoyo museístico y espacios auxiliares se integran entre muros antiguos y nuevos, buscando transiciones suaves.

Muro de la casa rural original con reja metálica y piedras en el patio del Casal Saloio

Fachada encalada del Casal Saloio con huecos de piedra iluminados al atardecer sobre el pavimento pétreo

Entrada del Casal Saloio con volúmenes de hormigón de cubiertas a dos aguas, banco corrido y empedrado

Materialidad, tacto y atmósfera

En la intervención se mantienen las texturas originales: muros de piedra o fábrica antigua, con reparaciones visibles que no encubren, sino que dialogan con las huellas del pasado. Los volúmenes nuevos adoptan una materialidad sobria que no compite con lo existente: revestimientos discretos, carpinterías precisas y un tratamiento luminoso comedido.

Dentro, la luz natural se filtra con moderación: huecos calibrados permiten iluminación indirecta en espacios expositivos, mientras que elementos de control —para proteger las obras— se inscriben con tacto. La intervención no pretende “iluminar cada rincón”, sino componer una penumbra útil donde materia y luz dialoguen con calma.

Pasillo de la sala del Casal Saloio con paramentos de madera clara y gran ventana a ras de suelo

Sala del Casal Saloio con techo de vigas de madera, focos sobre carril y suelo de tarima

Estancia con muro de hormigón visto, ventana con marco de madera y suelo de madera en el Casal Saloio

Sala de exposición bajo cubierta de madera a dos aguas con focos negros y suelo de tarima en el Casal Saloio

Rincón con hogar, banco de piedra y dos ventanas en un muro de tierra en el Casal Saloio

Un museo que relata el paso del tiempo

El Casal Saloio no es un museo al uso. Es un museo que asume su pasado como estructura narrativa. Cada esquina, cada irregularidad y cada grieta hablan de procesos, de ampliaciones sucesivas, de necesidades funcionales. Marcelino no impone un volumen nuevo, sino que responde al edificio que ya existe y lo prolonga con respeto.

Desde la óptica del blog Abaton, este proyecto es un recordatorio de que la gran arquitectura no siempre necesita imponerse con novedad formal, sino que puede emerger al hacer legible el tiempo. El museo no está allí para imponerse al entorno, sino para reconocerlo y reactivarlo.

Rincón con hogar, banco de piedra y dos ventanas en un muro de tierra en el Casal Saloio

Escalera de caracol de madera con barandilla metálica bajo un techo de vigas en el Casal Saloio

Pasamanos metálico curvo sobre un muro claro de revoco y escalera de madera en el Casal Saloio

Escalera de caracol y pasillo de tarima bajo una cubierta de madera en el Casal Saloio de Miguel Marcelino

Conoce más proyectos.

Y descubre los proyectos de inspiración de ÁBATON en su Journal.