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15 de junio de 2018
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Pedro Ferrer

Cajas escalonadas para revitalizar la tradición portuguesa

La Casa UM, enclavada en Estiramantens, junto a la ciudad portuguesa de Tavira, ofrece un balcón privilegiado hacia el Atlántico. El estudio lisboeta Atelier Rua se encargó de convertir una antigua casa de labranza en este oasis de paz rodeado de almendros, olivos y naranjos.

Casa UM, antigua granja del Algarve, entre olivos y campo seco cerca de Tavira

Plantas de la Casa UM de Atelier Rua con la zona de día, los dormitorios y el patio de la piscina

Partiendo de la arquitectura típica del Algarve, donde destacan las líneas sencillas y un blanco inmaculado, el programa se dividió en dos niveles. Las áreas comunes ocupan la parte superior, ya que la granja original se ha transformado en una moderna cocina con un amplio salón independiente. Este da acceso al comedor –muy luminoso, a pesar de ser el lugar de los antiguos establos– y a un patio que conserva el horno de pan de la finca; un espacio al aire libre ideal para desayunar con los primeros rayos del sol. Aunque quizá lo más espectacular sea la gran terraza central con piscina, donde se puede disfrutar del paisaje y del rumor del océano.

Volúmenes blancos escalonados de la Casa UM con la piscina sobre la ladera, obra de Atelier Rua en el Algarve

Comedor blanco con mesa de madera, lámparas de pantalla cónica y encimera corrida en la Casa UM

Chimenea de obra encalada con plataneras y vasijas de barro en la terraza de la Casa UM

Piscina y tumbonas ante la casa encalada y un olivo bajo un cielo azul intenso en la Casa UM

Las escaleras del comedor conducen a la planta inferior, habilitada como zona de descanso. Cuatro dormitorios en suite con patio privado y hamaca brindan a los huéspedes un inmejorable refugio a la hora de la siesta. Los ladrillos dispuestos a modo de celosía facilitan sin duda la tarea.

Escalera encalada entre muros blancos que baja con luz cenital en la Casa UM, Algarve

Fachada blanca con celosía de ladrillo hueco y ventana cuadrada entre olivos en la Casa UM

Dormitorio blanco con cama baja y ventanas cuadradas abiertas al olivar en la Casa UM

Baño con ducha revestida de piedra beige y encimera de mampostería en la Casa UM

Patio estrecho entre celosías de ladrillo hueco encaladas con macetas de flores en la Casa UM

La luz del Algarve inunda toda la vivienda gracias a los amplios ventanales distribuidos con generosidad. A su vez, dos tragaluces centrales aportan un extra de iluminación a los pasillos de la zona privada.

Cuerpo blanco con ventana profunda y celosía cerámica sobre un muro de piedra seca en la Casa UM

Cubierta de la Casa UM con patios de grava y lucernarios recortados entre antepechos blancos sobre el olivar

Echando un vistazo al horizonte de retamas y lentiscos, podemos imaginar fácilmente la vida diaria en esta antigua granja del siglo XIX, cuando más de 300 ovejas pastaban por las colinas que rodean la propiedad.

Vista aérea de la Casa UM con la piscina alargada, un olivo y las cubiertas cubiertas de grava

Conjunto de volúmenes blancos de la Casa UM tendido sobre el campo bajo un cielo claro

Sin embargo, de puertas para adentro la realidad es bien distinta, aunque se hayan rescatado elementos de su vida anterior. La pequeña hacienda se orienta ahora al turismo, por lo que el volumen añadido ocupa un nivel inferior. Por un lado se pone en valor la herencia recibida en el tramo original –como el salón, que mantiene su tejado tradicional a dos aguas–, mientras que por otro se evita bloquear sus panorámicas de la costa y la naturaleza.

Sala con estufa de leña, techo de cañizo y vigas blancas abierta a un patio en la Casa UM

Salón bajo cubierta a dos aguas de cañizo, con sofás de bouclé y estufa negra en la Casa UM

 

Plantas de la Casa UM de Atelier Rua con la zona de día, los dormitorios y el patio de la piscina

Vista cenital de la Casa UM con sus patios, la piscina y el camino de tierra rojiza

Casa UM al anochecer con una ventana iluminada y la celosía cerámica, en el Algarve