Casa Lattice
En el este de Tokio, en el distrito de Taito, las casas se tocan por los hombros. En una de esas manzanas densas, sobre un solar de 44,57 metros cuadrados, Satoshi Kurosaki, director de APOLLO Architects & Associates, levantó la Casa Lattice, terminada en marzo de 2013 para un propietario soltero, treintañero, que quería un punto de apoyo cerca de su empresa.

Una celosía como piel
La fachada principal es la que da nombre a la casa. Densas lamas de madera oscura, dispuestas como una persiana vertical, cubren por completo el alzado y filtran la luz exterior para producir dentro una atmósfera particular. Frente a ellas, los muros de hormigón pasan a un segundo plano. Es una arquitectura que se deja leer al principio como textura y solo después como volumen, y que invita a mirarla con la cabeza ladeada, como se mira un tejido de trama muy fina.

Como en el entramado de una celosía japonesa, lo importante no es lo que muestra, sino lo que deja pasar: una luz tamizada, rayada, que cambia de hora en hora sobre suelos y paredes. Es un recurso que se parece a lo que hace Light Walls House, con otros medios, para llevar el día hasta el fondo de una casa estrecha. Aquí la verticalidad lo decide todo: la luz no entra de lado, sino que baja o sube por el centro, siguiendo la escalera.
Cuatro plantas, un solar de bolsillo
La casa se construye sobre una parcela de 44,57 metros cuadrados y suma 101,44 metros cuadrados de superficie total repartidos en cuatro niveles. Una estructura delgada de hormigón armado la sostiene, y la planta baja se resuelve con un garaje sobre pilotis, lo bastante grande para un coche de tamaño considerable.

Los dos primeros niveles, de 29,09 y 34,18 metros cuadrados respectivamente, albergan los dormitorios, uno por planta, y los baños. En los dos superiores, de 34,18 y 3,99 metros cuadrados, se localizan las zonas comunes, en una distribución diáfana, sin compartimentar, desde la que se tienen las mejores vistas. Una espaciosa terraza corona el conjunto. Así, subir equivale a ir pasando de lo privado a lo compartido, y de lo recogido al horizonte.
La escalera y el lucernario
Una escalera esbelta enlaza todas las plantas y divide cada piso en dos zonas. Remata el recorrido un lucernario que reparte luz por el vacío vertical y alivia la estrechez del solar. Las paredes blancas alternan con otras de hormigón y con la fachada de vidrio y madera, y todas las ventanas se ubican en la fachada trasera, de modo que la calle queda protegida por la celosía y las vistas se reservan para el lado que más importa.


Hormigón visto en el exterior y en los techos, suelos de madera, escalera de peldaños volados que parecen suspenderse: la materia se mantiene sobria para que dominen la luz y la proporción. Es el mismo ánimo que mueve a House T, otra casa tokiota de dimensiones mínimas y ambición enorme.
Un arquitecto, una trayectoria
Kurosaki trabajó en Sekisui House desde 1994 y fundó APOLLO en el año 2000, con oficinas hoy en Tokio, Seúl y Zhengzhou. La Casa Lattice recoge esa doble escuela, industrial y experimental: un sistema constructivo preciso que, sobre un solar mínimo, se permite una piel de apariencia casi artesanal.




El proyecto cuenta con la colaboración del ingeniero de estructuras Kenta Masaki y del ingeniero mecánico Zenei Shimada. Los planos (plantas, alzados y secciones) permiten comprobar cómo las cuatro plantas se apilan como cajones de un mueble alto.
Ficha
- Arquitecto: Satoshi Kurosaki (APOLLO Architects & Associates)
- Lugar: Taito, Tokio (Japón)
- Año: 2013
- Parcela y superficie: 44,57 m² y 101,44 m²
- Ingeniero de estructuras: Kenta Masaki
- Ingeniero mecánico: Zenei Shimada
- Fotografías: Masao Nishikawa


