Casa Cambrils por Estudio ÁBATON
Hay solares que parecen pensados para negar una casa. El de Casa Cambrils tiene la forma de dos rectángulos unidos por un pasillo largo y estrecho, una figura que desde el primer croquis planteaba una pregunta difícil: cómo construir una vivienda aislada que, encajonada entre sus propios límites, transmitiera sin embargo sensación de espacio.
ÁBATON no trató de corregir esa geometría, sino de hacerla hablar. La casa se proyectó a partir del gran pasillo que define la parcela, reforzando su carácter desde la misma entrada, y se vincularon los espacios interiores al exterior para que la amplitud no dependiera de los metros, sino de la manera de mirar.

El umbral en penumbra
El recorrido comienza por el acceso exterior, un tramo deliberadamente contenido y con poca luz que conduce hasta la puerta de la casa. No es un descuido, sino una preparación: el visitante avanza por la parte angosta del solar como quien atraviesa un zaguán, y la contención de ese primer tramo prepara el gesto que vendrá después.
La entrada se sitúa en el centro de la planta. Allí, en el punto de equilibrio de la figura, arranca la pieza que organiza toda la vivienda.
El corazón de la casa
Tras el umbral estrecho se abre una gran zona central de estar y cocina, de techos altos, muy luminosa y volcada por completo al exterior. El contraste es el verdadero argumento del proyecto: después de la penumbra del acceso, el espacio se dilata de golpe, y la luz entra con una generosidad que parece imposible en una parcela tan ceñida.
Las fotografías de Belén Imaz recogen ese clima. Los blancos dominan paredes y techos, una librería a medida ocupa el salón, y la madera maciza de la mesa de la cocina pone una nota cálida bajo la campana de acero. El interiorismo, firmado por ÁBATON en colaboración con BATAVIA, que aportó también el mobiliario, acompaña la arquitectura sin competir con ella.
Una escalera en lugar de pasillos
Desde la entrada, una escalera recorre la casa verticalmente y da acceso a todas las estancias a diferentes alturas. Es una decisión de planta y de sección a la vez: en lugar de distribuir mediante corredores, que habrían repetido dentro de la casa la estrechez del solar, la vivienda se despliega en un juego de desniveles que convierte cada desplazamiento en un cambio de punto de vista.
Los peldaños claros y la barandilla de acero dibujan una línea continua que enlaza las estancias. La zona infantil, en la segunda planta, dispone de una terraza exterior protegida por muros altos, un patio en altura donde el cielo es el principal horizonte. Al fondo de la parcela se ubicó la piscina, que cierra el recorrido con agua y luz.
La materia
La construcción se apoya en una paleta sobria. Los solados son de piedra caliza apomazada, cuya superficie mate suaviza el paso de la luz por el suelo. Los muros son de hormigón armado y los cerramientos de fachada, de ladrillo revestido de mortero monocapa. Las cubiertas son planas, con acabado de grava. La carpintería interior es de DM lacado en blanco y la exterior, de aluminio lacado; la puerta de acceso a la vivienda es de acero. El confort se confía al aire acondicionado por conductos y a la calefacción por suelo radiante, discretos, sin presencia en el espacio.
Casa Cambrils forma parte de los proyectos realizados por ÁBATON a lo largo de estos años, junto a otras viviendas unifamiliares que, como la casa de los patios, buscan la amplitud en la relación entre dentro y fuera.
Ficha
- Tipo: vivienda aislada
- Superficie construida: 312 m²
- Superficie de parcela: 660 m²
- Proyecto de arquitectura y de construcción: ÁBATON
- Proyecto de interiorismo: ÁBATON en colaboración con BATAVIA
- Mobiliario: BATAVIA
- Fotografías: Belén Imaz












