Saltar al contenido
|
21 de septiembre de 2018
|
Pedro Ferrer

Una lectura marciana y reveladora de la Nueva Ruta de la seda

Popularizada en Occidente por Marco Polo, la Ruta de la seda conectaba China con Europa y África, atravesando Mongolia, Persia, Arabia y Turquía. Un camino comercial de miles de kilómetros para vender el preciado tejido –cuya elaboración era un secreto bien guardado por los chinos– y muchos otros productos, como piedras preciosas, porcelana o especias.

Paisaje de colinas erosionadas de colores y un camino sinuoso, de la serie sobre la Nueva Ruta de la Seda

Aunque este nexo entre culturas finalizara su actividad hace siglos, hoy vuelve a ser noticia. Como parte de su expansión económica, un ambicioso proyecto del gobierno chino pretende resucitar este símbolo histórico para revitalizar el comercio terrestre en diversas regiones de Asia.

Ladera de relieve rosado y camino rojo con un visitante diminuto, en la Nueva Ruta de la Seda de Yuri Andries

Para documentar los paisajes por los que discurre la bautizada como Nueva Ruta de la seda, el fotógrafo belga Yuri Andries viajó a lo largo de varios tramos de la ruta, que conectará por tren el oeste del gigante asiático con Kazajistán y Rusia. Un ambicioso plan a la medida de la megalomanía que lo impulsa.

Dos visitantes por un sendero con barandilla de madera sobre colinas de arenisca, en la Nueva Ruta de la Seda

Sendero con barandilla sobre una loma de matorral rojizo y niebla, en la Nueva Ruta de la Seda

En su serie de instantáneas nos muestra perfectamente la dificultad de abrir vías de comunicación a través de un territorio tan montañoso, así como la sensación inmensa de vacío y de pequeñez del ser humano que nos transmiten esos paisajes áridos y colosales. Las piedras rojizas y una atmósfera densa, a modo de neblina irreal, nos harían pensar en un paisaje marciano de no ser por las edificaciones aisladas o las figuras diminutas que aparecen en el horizonte.

Paso estrecho entre rocas rojas erosionadas con una baranda amarilla, fotografía de Yuri Andries

Visitante junto a una señal de prohibido el paso en un mirador de montañas de arenisca

Camino con barandilla que recorre una ladera pálida de montañas rayadas, en la serie de Yuri Andries

La montaña desafía el camino mostrando un perfil rotundo de cumbres y recovecos, que el tesón chino utiliza como resquicio a la hora de tender sus calzadas del siglo XXI. Ningún pico es inexpugnable para esta audaz infraestructura, y si lo es, se atraviesa con túneles.

 

 

Carretera y puente que se adentran en dos túneles abiertos en una pared de roca rojiza

Visitante cruzando una cadena de protección en un mirador sobre formaciones de arenisca con bruma

El viaje de Andries no es tan largo como el del comerciante veneciano, pero le sirve para reflejar con su cámara la diversidad de credos, ideologías y espiritualidades que conviven en la región. Su recorrido abarca desde Lanzhou, capital de la provincia de Gansu, hasta las grutas budistas de Dunhuang, un trayecto de más de 1.000 kilómetros.

Sendero en curva con grupos de visitantes sobre un mirador en un paisaje de erosión y neblina

Visitantes subiendo por una escalera metálica entre paredes de roca roja en la Nueva Ruta de la Seda

Se puede ver la enorme curiosidad que despierta esta nueva vía de comunicación, trufada de cámaras de vigilancia (hasta en rocas artificiales) y emulaciones de la grandiosidad de otras épocas: superautopistas desiertas y vecindarios sobredimensionados –de momento, vacíos– junto a reproducciones de buen tamaño de la Esfinge o el Panteón.  La nueva China en estado puro.

Escultura rosada de piedra artificial con un hueco en lo alto junto a una valla de madera, en la Nueva Ruta de la Seda

Gran aparcamiento vacío con hileras de árboles jóvenes y conos naranjas ante montañas áridas

Mirador con balaustrada ornamentada sobre un barranco y una ciudad con grúas entre la bruma

Dunas blancas con columnas amarillas y camellos alineados al fondo, de la serie de Yuri Andries2

Réplica de la esfinge con sus zarpas en un paisaje desértico claro, en la Nueva Ruta de la Seda

Hombre caminando junto a una fila de camellos por un paseo en las dunas, fotografía de Yuri Andries