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25 de enero de 2015
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Pedro Ferrer

Takashi Okuno renueva tradiciones en su Casa Hiiragi

Un frondoso acebo chino es el eje que vertebra la Casa Hiiragi, una de las últimas realizaciones de la firma japonesa Takashi Okuno & Associates. Este arbusto en particular, muy apreciado por varias generaciones de la familia del cliente, condicionó por completo el diseño, ya que era preciso que pudiera contemplarse desde cualquier habitación, del cuarto de estar o el comedor hasta la sala de tatami.

Patio central con tarima de madera y arces junto a carpinterías correderas en la Casa Hiiragi de Takashi Okuno

Muro de estuco azulado al anochecer y alero de madera sobre el patio de la Casa Hiiragi, en Japón

Así pues, la residencia se distribuyó en forma de U para generar el patio central, lo que supone una interpretación contemporánea de la vivienda tradicional nipona. A fin de preservar la pureza característica de esta arquitectura, se potenció el uso de líneas limpias y una decoración mínima, creando una estética simple que aumenta la funcionalidad.

Salón-comedor de doble altura con estufa y cubierta de madera en la Casa Hiiragi de Takashi Okuno

Estancia de tatami con shoji y vistas al patio central en la Casa Hiiragi de Takashi Okuno

Rincón de tatami con ventana baja al jardín y pilares de madera en la Casa Hiiragi

Sala de tatami con artesonado de madera y gran ventana al verde sobre un zócalo de piedra en la Casa Hiiragi

La elección de materiales obedece al mismo propósito: madera maciza, washi (papel japonés elaborado con fibras vegetales), acabados a base de polvo de mármol y tierra de diatomeas, y fibra de celulosa para el aislamiento. Esta fusión de componentes naturales honra la memoria de los antepasados y genera un entorno saludable.

Fachada de la Casa Hiiragi con cubierta a dos aguas de teja oscura y celosías de madera en el acceso

Vestíbulo de suelo de piedra pulida con celosía de madera sobre el vano en la Casa Hiiragi de Takashi Okuno

La entrada de la Casa Hiiragi conduce directamente a una gran ventana frontal con excelentes vistas sobre el patio. A su derecha, un ala de dos pisos alberga en la planta baja la sala de estar –distribuida alrededor de una estufa de leña– y los dormitorios en la superior. El acristalamiento de doble altura proporciona una iluminación y un contacto con el área exterior del acebo inmejorables. De hecho, este auténtico centro de la vida familiar se amplía de forma natural mediante una terraza al aire libre gracias a las puertas correderas.

Vista cenital del salón con estufa, sofás y mesa de comedor bajo grandes ventanales en la Casa Hiiragi

En el lado opuesto, una habitación tradicional japonesa con esteras de tatami se destina a los invitados, combinando elementos típicos, como las puertas shoji y una alcoba elevada o tokonoma, con otros minimalistas más modernos.

Sala de tatami con mesa baja y puertas shoji abiertas, vista desde el vestíbulo de la Casa Hiiragi

A lo largo de toda la vivienda, las pequeñas claraboyas garantizan la entrada de luz a cualquier rincón y las rejillas de ventilación aseguran la circulación y la renovación del aire.

Pasillo de la Casa Hiiragi con techo de madera, lucernarios cuadrados y banco corrido sobre el suelo de piedra

Encuentro de tatami y suelo de piedra pulida con carpintería de madera y shoji en la Casa Hiiragi

Así pues, este unifamiliar de la prefectura de Ehime, al sur del país, conecta pasado y futuro haciendo gala de una austeridad nada espartana.

Sección esquemática de la Casa Hiiragi con la visual desde el interior hacia el acebo del jardín Sección de la Casa Hiiragi con flechas de ventilación cruzada entre los volúmenes y el patio