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5 de marzo de 2026
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Paula Cárdenas Giménez

Stuartholme Road: un acto de reparación

  • Arquitectos nominados de Queensland: Morgan Jenkins (Reg. 4381) y Lachlan Nielsen (Reg. 4394)
  • Arquitecto nominado de Nueva Gales del Sur: Morgan Jenkins (Reg. 11127)
  • Arquitecto nominado VIC: Morgan Jenkins (Reg. 19373)
  • Colaborador: Michael Lumby Architecture
  • Constructor: Struss Constructions
  • Fotografo: Tom Ross

Renovación y ampliación en Brisbane

En las faldas del monte Coot-tha, en Brisbane, la renovación y ampliación de vivienda unifamiliar conocida como Stuartholme House aborda una pregunta delicada: cómo actualizar una casa rural de posguerra sin borrar su memoria. El proyecto, firmado por Nielsen Jenkins en colaboración con Michael Lumby, se entiende como “un acto de reparación”. No es una sustitución, sino una cirugía precisa.

La vivienda unifamiliar existente —alargada, orientada de norte a sur— ya había sido ampliada previamente por Kuhnell Architecture. El nuevo encargo buscaba dos objetivos claros: reforzar la conexión con el bosque al oeste y proteger las áreas de estar de una urbanización reciente al sur. La estrategia no consiste en abrirlo todo, sino en elegir qué enmarcar.

La intervención se extiende hacia el jardín posterior y organiza el programa en torno a un nuevo patio privado. Dos volúmenes —salón y dormitorio principal en suite— abrazan una “sala exterior” equipada con asientos y parrilla, concebida como una estancia más. Este espacio intermedio, plantado con especies resistentes a la sequía, funciona como filtro climático y visual.

La ligera rotación del volumen norte genera un ángulo casi imperceptible que orienta el patio hacia el bosque de acacias y eucaliptos. El conjunto se hunde levemente en la ladera, reforzando la sensación de refugio. Desde el dormitorio, al que se accede descendiendo unos peldaños, los árboles se contemplan desde abajo hacia arriba. La arquitectura no compite con el paisaje: lo subraya.

La experiencia espacial se construye a través de secuencias. De la cocina al nuevo salón se atraviesa un pasillo comprimido que desemboca en un espacio amplio y alto. Un zócalo de ladrillo recorre en diagonal las paredes interiores, introduciendo direccionalidad. El acceso al dormitorio se produce a través de un vestíbulo oscuro revestido en madera que se abre a un volumen generoso. Cada transición está medida.

Para evitar que la ampliación restara luz a la casa original, se inserta una nueva claraboya sobre la mesa del comedor y se crea un pequeño jardín lateral conectado a la cocina mediante una ventana corredera. Son operaciones mínimas con efectos máximos.

El material protagonista es el ladrillo macizo, elegido por economía, durabilidad y resistencia al fuego —condición imprescindible en un entorno con exigencias BAL FZ y BAL 40—. Se emplea tanto en muros de doble hoja como en contenciones del jardín, unificando interior y exterior. El hormigón estructura suelos y cubiertas, cuya forma escalonada evoca referencias modernas sin caer en la cita literal. La madera, presente en carpinterías y revestimientos, introduce una textura cálida que equilibra la rotundidad mineral.

En Stuartholme House, la ampliación no busca el gesto icónico. Prefiere construir un refugio elemental desde el que observar el cielo y el suelo. Una arquitectura que entiende que modernizar también puede significar cuidar lo que ya estaba allí.

 

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