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25 de octubre de 2019
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David Hiniesto

Repensando la manera de vivir en Quito.

Doméstico es el nombre de esta inteligente intervención de los arquitectos Juan Alberto Andrade y María José Vascones en Quito, Ecuador. Una mini-suite que cambia según las necesidades funcionales de la vida de su propietaria en un apartamento de sólo 27m2. Todo ello gracias a un módulo de madera y metal multifuncional y flexible.

Módulo de madera con litera y estantería verde sobre una escalera de mano en Doméstico, apartamento de 27 m² en Quito

El planteamiento de proyecto nace de la necesidad de resolver las limitaciones de espacio y forma de las unidades habitacionales de la actualidad, tratando de proponer arquitectónicamente una nueva manera de habitar estos espacios, relacionada con la accesibilidad y movilidad urbana y social de nuestros días. Se genera así una solución, un objeto, un mueble, una arquitectura como respuesta.

Frente de armarios de madera con altillo de estantes verdes, en el módulo flexible Doméstico de Quito

Mueble de madera con puerta y esquina curva que oculta una cama y una zona de almacenaje, en Doméstico

La materialidad, morfología y usos vienen determinados por la geometría del espacio, el juego de ejes visuales y otros parámetros como la ubicación de instalaciones eléctricas y sanitarias del edificio.

Armario esquinero con baldas giratorias y cajones abierto en el módulo de madera de Doméstico, Quito

Cama abatible desplegada bajo las estanterías verdes del módulo de madera de Doméstico

Se materializa así un “artefacto” de suelo a techo que funciona como un elemento ordenador del espacio, dividiéndolo en dos sectores: por un lado la zona de servicios y actividades, concentradas en el artefacto, que se habita; por otro lado el espacio libre resultante, amplio y sin elementos y que se reconfigura en función del uso del primero.

Detalle de las puertas de madera lamelada y los cajones de tirador triangular del módulo Doméstico

Doméstico integra diferentes funciones bajo una misma envolvente material, dando respuesta a muchos de los escenarios posibles de un habitar contemporáneo: cocina, despensa, estantería, escritorio, armario ropero, desayunador, comedor, dormitorio, sala de reuniones…

Cocina oculta tras un frente de madera en un nicho del módulo Doméstico, con encimera y fregadero

Escalera de mano de acero negro apoyada en el mueble de madera para alcanzar el altillo de Doméstico

Cada módulo, confeccionado en tableros aglomerados y madera de pino, está atravesado por un eje horizontal, que divide el mobiliario en dos partes; la inferior para albergar y realizar actividades que modifican en su uso el espacio vacío, la parte superior como almacenaje.

Persona sobre la escalera alcanzando las estanterías altas del módulo de madera en Doméstico, Quito

Doméstico constituye una intervención a caballo entre la arquitectura y el diseño de producto, definiendo el espacio en función de las nuevas necesidades sociales y una generalizada y creciente disminución del espacio dedicado a habitar.

Zona de estar con sofá y mesa junto al ventanal y el mueble curvo de madera en el apartamento Doméstico

Cama abierta en el hueco central del mueble multifunción de roble y estantería verde en Doméstico

Así, la propuesta cuestiona los límites del habitar convencional y presenta una alternativa para los nuevos parámetros de vida doméstica, atendiendo a una flexibilidad física (de los espacios) y social (de los modos de usarlos) basándose en las nuevas y cambiantes relaciones personales.

Escritorio abatible de madera desplegado junto a la escalera en el mueble flexible de Doméstico

Detalle de un tirador empotrado en una superficie blanca del apartamento Doméstico de Quito

Axonometría del programa arquitectónico del módulo Doméstico, con zonas de dormir, cocina, baño y trabajo por colores