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14 de septiembre de 2014
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Pedro Ferrer

El refugio secreto de Fernando Abellanas bajo el puente

Cuando el mercado inmobiliario aprieta, surgen soluciones imaginativas. Una de las más recientes es obra del diseñador de mobiliario Fernando Abellanas (Valencia, 1984). Ante la escasez de espacio urbano en la capital del Turia, ha echado mano a sus recuerdos de la niñez, cuando, como cualquier otro chico, fantaseaba con construir su propia cabaña en un árbol.

Estudio suspendido bajo un puente de Valencia con Fernando Abellanas sentado en el borde

El resultado es un estudio secreto instalado bajo un puente de carretera. Un pequeño rincón privado que rememora la experiencia infantil de esconderse en un armario o bajo la mesa.

Fernando Abellanas sentado en el borde de su estudio colgado bajo el puente de hormigón con grafitis

Su minicabaña oculta incorpora cuadros, un escritorio, una silla y dos estantes, todo ello cuidadosamente atornillado a la pared de hormigón. Suspendido del puente, el suelo de madera y metal es móvil y completa la construcción. Mediante un sencillo e ingenioso sistema de manivela y rodillos, puede llegar desde el lado opuesto y quedar colgado en el aire, creando un búnker inaccesible desde el exterior una vez conformados los paneles laterales.

Caja de madera del refugio de Abellanas bajo el tablero del puente y la rampa de hormigón de acceso

Detalle del herraje de acero con rodillo y la manivela del estudio colgante de Fernando Abellanas

Rodillo y marco metálico por los que se desplaza el estudio suspendido de Fernando Abellanas

Según Abellanas, observar pasar los coches y los trenes sin que nadie le vea le da una sensación de paz. Este relax conseguido dentro del vientre de la gran ciudad le inspira para desarrollar nuevas ideas o bien le permite leer un libro plácidamente. Se trata de una extraña soledad sin aislamiento, algo que le transporta de nuevo a la edad de la inocencia en que el ruido de fondo de los mayores le infundía seguridad.

Interior iluminado del estudio de Fernando Abellanas colgado entre las vigas del puente por la noche

En total, necesitó dos semanas para elaborar esta casa diminuta y sabe que su duración será limitada, «hasta que alguien la encuentre o las autoridades la eliminen». Sin embargo, forma parte de una colección de espacios efímeros que está planeado instalar. Con ellos quiere proponer un diálogo sobre las viviendas alternativas frente al incremento gradual del precio de los alquileres.

Escritorio con estantes, fotos y silla blanca en el estudio secreto de Fernando Abellanas bajo el puente

Mientras se gana la vida con trabajos de carpintería y fontanería, sueña en estos refugios temporales con nuevos diseños para Lebrel –su marca de muebles–, que de momento comparte en sus perfiles de Facebook e Instagram y que vende a nivel local.