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25 de junio de 2026
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Paula Cárdenas Giménez

Pabellón Vipp: un refugio arquitectónico en la naturaleza

Arquitectura inmersiva en el paisaje

El refugio arquitectónico en la naturaleza encuentra en el Pabellón Vipp una interpretación precisa y contenida. Diseñado por Johnston Marklee para la firma danesa Vipp, el proyecto se sitúa junto a un estanque en los bosques de Lumberland, al norte del estado de Nueva York, a unas dos horas de Manhattan.

La vivienda, concebida como casa de huéspedes, se plantea como un objeto escultórico inserto en el paisaje. Su geometría parte de dos elipses tangentes que reproducen los contornos del estanque cercano, estableciendo una relación directa entre forma arquitectónica y territorio.

El acceso se produce a través de un patio curvo donde la luz rebota sobre superficies de estuco color arena. Desde ese recorrido inicial, la arquitectura introduce una transición gradual entre bosque e interior.

En el centro del proyecto aparece un gran espacio elíptico iluminado por una claraboya circular. Los suelos de hormigón y las paredes de estuco texturizado refuerzan una atmósfera silenciosa donde la luz cambia constantemente a lo largo del día.

El refugio arquitectónico en la naturaleza se organiza alrededor de vistas cuidadosamente dirigidas hacia el estanque y la pradera. Grandes ventanales de caoba enmarcan el paisaje y permiten que el interior mantenga una conexión permanente con el exterior.

Los dormitorios se sitúan entre las curvas de la planta, mientras que las claraboyas introducen luz cenital y generan variaciones de sombra sobre las superficies continuas del espacio.

La materialidad del proyecto responde directamente al entorno. Estuco, hormigón, madera de sapele y vidrio construyen una arquitectura sobria pero cálida, donde cada textura busca reforzar la sensación de refugio.

En el espacio principal, la cocina V3 de aluminio anodizado diseñada por Vipp actúa como una pieza central. Sus perfiles curvos dialogan con las geometrías del edificio y aportan un contrapunto preciso frente a las superficies minerales.

El interior incorpora además una paleta cromática inspirada en el paisaje del norte del estado de Nueva York: verdes apagados, tonos tierra y matices otoñales que refuerzan la continuidad entre arquitectura y naturaleza.

En este refugio arquitectónico en la naturaleza, el mobiliario, la iluminación y los acabados forman parte de una misma estrategia espacial.

El proyecto incorpora un techo verde y una pradera diseñada por Larry Weaner Landscape Associates utilizando especies autóctonas y criterios de bajo mantenimiento. La vegetación extiende el paisaje sobre la propia arquitectura y reduce la presencia visual del edificio en el entorno.

Más que buscar protagonismo formal, el pabellón trabaja desde la integración y la precisión. Johnston Marklee desarrolla una arquitectura donde la geometría organiza las vistas y donde el espacio interior depende constantemente del paisaje que lo rodea.

El Pabellón Vipp demuestra cómo un refugio arquitectónico en la naturaleza puede construirse desde la contención material, la relación con el lugar y una experiencia espacial profundamente ligada a la luz, al clima y al tiempo.

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