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19 de mayo de 2013
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Carlos Alonso

Recuperando espacios urbanos en Sicilia

La reconversión de un solo edificio puede contribuir a dinamizar zonas urbanas especialmente sensibles. Este es el caso del Eco Bar, un establecimiento abierto el año pasado en la periferia de Ragusa, una ciudad situada en el sureste de la isla de Sicilia, que ha conseguido ser en poco tiempo un referente para un barrio deprimido.

Fachada de tablones de madera amarilla del Eco Bar en Ragusa con una persona sentada en el banco

Esquina del Eco Bar donde se encuentran el revestimiento de madera amarilla y el hormigón gris

El proyecto ha corrido a cargo del arquitecto italiano Giuseppe Gurrieri, que ha transformado las antiguas taquillas del polideportivo adyacente de su ciudad natal –abandonadas y en ruinas desde hacía años- en una atractiva cafetería. Su estudio se adjudicó la licitación de esta propiedad municipal por presentar una renovación sugerente, que además recuperaba la vieja construcción de forma económica al usar diversos materiales reciclados.

Detalle de los tablones verticales de madera amarilla del Eco Bar bajo un cielo azul intenso

Para adaptarse a un presupuesto ajustado, realizó una piel exterior de bajo coste en forma de cobertizo con placas de cemento Aquapanel y tablones recuperados de madera, pintados en un alegre color distintivo amarillo. Esta estructura envuelve la anterior edificación de planta cuadrada y cubierta plana, realizada a finales de los años 80, consiguiendo así un buen aislamiento térmico y un espacio intermedio de almacenamiento en todo el perímetro. Así mismo, sirve para escamotear las instalaciones técnicas del Eco Bar, como la caldera, los aparatos de aire acondicionado o la alarma antirrobo.

Eco Bar de hormigón gris y madera amarilla en Ragusa bajo un cielo azul con un depósito de agua detrás

Además, la fachada norte tiene un uso adicional como punto de reunión, ya que la parte final del revestimiento en madera se puede levantar por tramos, convirtiéndose en mesas exteriores donde disfrutar de los días soleados, tan abundantes en esta isla mediterránea.

Hombre sentado junto a la fachada de madera amarilla del Eco Bar a contraluz al atardecer

En los laterales, dos grandes aberturas enfrentadas (la entrada acristalada del bar y un enorme ventanal) aseguran una buena iluminación natural y proporcionan vistas a las instalaciones deportivas y a los pisos en construcción.

Eco Bar de Ragusa con fachada de madera amarilla y hastial blanco, con una persona y un perro junto a la barra exterior

Hastial gris del Eco Bar con gran ventanal y clientes sentados junto a la fachada amarilla

Volumen de hormigón del Eco Bar de Giuseppe Gurrieri en Ragusa con gran ventanal y depósito de agua al fondo

En el interior, una larga pared esmaltada con resina de poliuretano verde separa la zona abierta para los clientes de la cocina, los aseos y el almacén. Los pilares y las vigas originales se dejaron en hormigón visto, mientras que para el suelo se eligió hormigón alisado con un acabado de resina transparente. En cuanto a la barra, diseñada como un bloque completo para delimitar el espacio con rotundidad, está realizada con láminas de hierro que aportan carácter y un tono oscuro que encaja muy bien con el animado mobiliario de estilo retro.

Eco Bar de Giuseppe Gurrieri en Ragusa con barra metálica, estantes verde agua y mesas de madera

Una revitalización urbana con fuerza y estilo de sobra para iluminar la periferia industrial que la rodea.

Vista aérea en blanco y negro del entorno del Eco Bar en Ragusa, con un pabellón y una calle

Fotografías Filippo Poli

Axonometría explotada del Eco Bar con la cubierta amarilla, la estructura y los cerramientos

Secciones del Eco Bar de Giuseppe Gurrieri con la cubierta a dos aguas y el interior de la cafetería

Planta del Eco Bar de Ragusa con la barra, la cocina, los aseos y la zona de mesas