Panteón

Por primera vez en dos décadas, hemos concebido un proyecto de carácter espiritual. Se trata del panteón que hemos construido en un cementerio del noroeste de Madrid. Es una obra en la que nuevamente se demuestra que la arquitectura siempre narra una historia, mantiene un significado y destila coherencia.

Se concibió como “un lugar para recordar momentos de felicidad y mitigar el dolor de una perdida, donde poder encontrarse con el paso del tiempo, de una manera tranquila y serena”.

+

Precisamente, y debido a la certeza del inevitable paso del tiempo, se eligieron materiales naturales que embellecen al envejecer: castaño, hormigón y granito. El diseño huye de artificios y tiende a líneas puras. Existe un banco frente al columbario, que invita al recogimiento del visitante en un espacio abierto, que conecta con la naturaleza y su simbolismo: un olivo, árbol de larguísima vida y bello envejecimiento, asociado a la paz y un ciprés, plantado en la parte posterior coincidiendo con la cruz troquelada en el hormigón, y cuya longitudinalidad simboliza el acercamiento a lo divino con el paso de la vida.
Cabe poner el acento en otros elementos como la cruz, que guarda la proporción dorada, o medida áurea, y que contribuye a la armonía que busca el conjunto. En cuanto a la cimentación, se retranquea respecto al volumen con el objetivo de dar la sensación de que la pieza flota y se eleva.
Al panteón se accede por una pieza exenta de granito y está diseñado para nichos y féretros.

Fotografías: Juan Baraja

También te puede interesar...

miniatura

miniatura