Villa Arena

  • Proyecto de Arquitectura, Interiorismo y Paisajismo ÁBATON

Villa Arena es un proyecto concebido desde la sensibilidad para la familia. El encargo provenía de una familia de seis miembros con la intención de encontrar un lugar dedicado a la calma, la convivencia y la contemplación en el entorno del litoral gaditano.

La apreciación por los detalles de los clientes permitió trabajar con un diseño muy sensorial y donde la arquitectura no solo genera espacios, sino atmósferas muy cuidadas.

 

Este planteamiento toma forma en una arquitectura de dos volúmenes rotundos, revestidos con mortero de cal pigmentado, que se vinculan mediante un tercer volumen que actúa como un vacío en la vivienda, abierto a norte y sur y que genera la conexión con los espacios exteriores que desdibujan su frontera con el espacio interior. Los dos volúmenes laterales generan un espacio de porche protegido de los fuertes vientos de la zona, frente al volúmen central. A pesar de ser una vivienda para una familia numerosa, se buscó un tamaño y unas proporciones interiores reducidas, con una escala humana pero con amplios espacios de estar exteriores, que fomentan la convivencia entre todos los miembros, puntos de reunión común y un encuentro continuo entre la familia. 

La composición volumétrica articula la casa a distintas alturas, generando una variación de techos que no es solo formal sino narrativa: a medida que los espacios se vuelven más privados, la escala se ajusta y se hace más íntima. Todo el interior se resuelve con un acabado continuo que refuerza la sensación de amplitud y unidad, una piel uniforme que recorre suelos, paredes y escaleras como si la casa estuviera tallada en un solo material.

La entrada se formaliza a través de un porche desde donde se anticipa la cocina y, más allá, las vistas hacia el campo de golf colindante. La entrada al interior se realiza a través de dos grandes puertas antiguas de madera, piezas con historia y carácter propio que enmarcan el acceso al volumen principal. Su textura y su escala anuncian el criterio que recorre todo el proyecto: la búsqueda de materiales y elementos con historia, carácter y con arraigo en el lugar.

Este criterio es parte conceptual del diseño. Durante la obra se llevó a cabo una búsqueda de materiales recuperados y antiguos de construcciones de la zona , con el objetivo de conseguir un resultado más auténtico y menos ajeno al territorio. 

El volumen principal recoge comedor y salón en una secuencia continua presidida por la escalera, resuelta también en acabado continuo con una barandilla de cuerda natural. El salón tiene una altura proporcionada, con el forjado en hormigón entablillado visto en el techo, que genera un espacio de escala acogedora pensado para la reunión familiar. Pese a ello, las enormes aperturas conectan al porche sur y al jardín norte, apropiándose de las vistas al campo de golf. Las carpinterías se ocultan en el muro para exagerar la conexión con el exterior. La chimenea se descuelga del techo con carácter escultórico, consolidando ese espacio como el núcleo de reunión de la casa.

Vinculado visualmente al salón se ubica el comedor, un espacio también reducido y acogedor que se abre al jardín y que alberga especiales piezas de interiorismo; una combinación de diseño oriental, como un gran aparador chino o las sillas de inspiración china CH24 Wishbone, diseñada por Hans J. Wegner, con piezas contemporáneas como las Aplomb Large de Foscarini.

Un panel lacado en verde salvia frente al comedor esconde las puertas de un aseo de cortesía, un armario y la entrada a la cocina, diseñada por el departamento de cocinas de ÁBATON. 

Aquí el suelo de barro recuperado protagoniza el espacio, creando un contraste material con la encimera de mármol de Macael y la madera natural. La cocina se abre a dos comedores pensados para disfrutar en distintos momentos. Uno cubierto y protegido del sol para las horas más soleadas y otro descubierto y vinculado al campo de golf para las horas más frescas. 

La planta superior alberga únicamente el dormitorio principal, generando una zona de mayor privacidad. Dormitorio, baño y terraza se encadenan en una secuencia abierta y a medida. Los armarios, en un gesto tanto funcional como estético, se resuelven con puertas de mimbre, permitiendo que los interiores respiren, algo necesario en un ambiente húmedo y cercano al mar.

En la zona opuesta de la casa se ubican las habitaciones de los niños. Una habitación doble con vistas directas al campo de golf y una habitación de literas con personalidad propia, pensada para acoger amigos y visitas, completan el programa de la planta principal. Cada una cuenta con su propio baño resuelto en materiales continuos, manteniendo la coherencia sensorial que vertebra el proyecto.

En el exterior, la casa genera múltiples espacios de reunión que se activan en momentos distintos del día según la posición del sol. Una terraza más recogida frente a la piscina capta la luz directa del mediodía. El jardín, poblado de vegetación mediterránea, pinos preexistentes y palmeras y otros ejemplares como el olivo y los metrosideros, envuelve todo el conjunto y convierte cada uno de estos espacios en zonas con carácter propio.