Diseño de cocina LVL
La cocina del proyecto LVL se concibe como una pieza central dentro de la vivienda, integrada en un espacio continuo que articula las áreas de estar, comedor y jardín. Lejos de entenderse como un ámbito aislado, participa activamente de la vida cotidiana.
La distribución abierta elimina barreras visuales y potencia una lectura clara de la arquitectura, donde cada elemento se integra con naturalidad en el conjunto.
La isla central organiza el funcionamiento de la cocina y se convierte en su principal punto de encuentro. Diseñada como una superficie continua, acoge las zonas de trabajo y cocción, además de permitir un uso informal como apoyo para comidas diarias.
Su posición refuerza la idea de convivencia y fluidez, permitiendo una relación directa con el comedor y con el exterior, sin perder funcionalidad ni orden.
Una cocina construida desde la sencillez y la coherencia
La elección de materiales responde a una búsqueda de continuidad y sencillez. Las superficies limpias y sin interrupciones ayudan a ordenar el espacio y a reforzar una lectura clara de la cocina. La encimera de Corian, en blanco y de acabado homogéneo, aporta ligereza visual y se extiende a lo largo de la zona de trabajo de manera continua.
Los frentes lacados, presentes tanto en el mobiliario como en el frente de la ventana, contribuyen a unificar el conjunto y a reducir cualquier elemento superfluo. El almacenamiento y los electrodomésticos quedan integrados de forma discreta, permitiendo que la cocina se lea como parte de la arquitectura de la vivienda y no como un elemento independiente, en coherencia con una aproximación contemporánea al diseño de cocinas modernas.
Un espacio definido por la luz natural
La entrada de luz natural se produce a través de grandes ventanales correderos que abren la cocina hacia el jardín. Esta relación directa con el exterior permite que la vegetación forme parte del espacio, aportando profundidad y una percepción cambiante a lo largo del día.