Proyecto Encinas
- Arquitectura, interiorismo, paisajismo y construcción: ÁBATON
Guiados por la filosofía de trabajo ÁBATON, que busca una arquitectura sincera, empática y a medida para sus propietarios y el entorno en el que se ubica, la idea inicial prioriza ofrecer una convivencia cómoda y en conexión para la familia, buscando el menor impacto ambiental.
La vivienda se organiza en dos volúmenes que se ajustan a la topografía del terreno, alzándose ligeramente para conectar visualmente con un encinar próximo, desde todos los espacios.
El volumen principal aloja los espacios públicos (salón, cocina y comedor) en un único recorrido circular, separando los usos mediante diferencias de nivel y con la intención de eliminar los obstáculos y límites visuales.
Entre el interior y el exterior
Se generan grandes huecos de ventanas correderas a norte y sur, transformando este espacio principal en un gran porche abierto en las temporadas cálidas. Además de facilitar la ventilación y conectar el interior con la vegetación exterior, se busca generar mediante el paisajismo composiciones cambiantes, un fondo natural enmarcado por cada ventana.
El salón se abre por completo hacia la piscina y una pradera orientada al sur, recogiendo la mejor iluminación durante todo el año y garantizando una temperatura estable de manera natural en el volumen principal de la vivienda.
«Utilizamos la escalera como elemento distribuidor, como linea de comunicación espacial que guía los recorridos con un concepto escultórico.»
La escalera de hormigón, con un diseño escultórico que se descuelga desde la planta superior, ejerce como línea de comunicación espacial, marcando el recorrido y los distintos usos del espacio. Se suspende sobre un mueble auxiliar, laminado y revestido en madera de roble natural, que se funde con la escalera funcionando como zona de paso y espacio de almacenamiento para la familia. Un diseño que aúna una estética única y practicidad en el uso diario de la vivienda.
En la planta superior se disponen los dormitorios infantiles, baños y una terraza privada para los hijos. En el semisótano se amplía el espacio con un salón de juegos, gimnasio, despensa y un dormitorio de invitados.
Introducir el exterior en el interior
Buscando una mayor privacidad para la pareja, se independizan sus espacios en un segundo volúmen, reuniendo el baño y dormitorio principal, a doble altura, que funciona a su vez como vestidor y despacho con vistas directas sobre el encinar.
El baño principal se ubica con un cierto desnivel respecto al dormitorio, hundiéndose ligeramente en el terreno para conectar directamente con la zona más privada del jardín. La vegetación prácticamente se introduce en la zona de la bañera como si se tratara de un espacio exterior.
Constructivamente se busca aprovechar la inercia térmica del hormigón como sistema estructural principal. Para aportar calidez y sensaciones naturales a la vivienda y conectar el interior con el entorno, se utilizó la madera como estructura secundaria, vista en la mayoría de espacios.
El proyecto representa un equilibrio entre funcionalidad, estética y conexión con el entorno. Su diseño busca responder con honestidad a las necesidades de la familia, fomentando una vida en conexión. A través de una arquitectura sensible al terreno, el uso consciente de los materiales y una inteligente distribución que favorece la luz, la ventilación y la privacidad, esta casa valora tanto la belleza como la practicidad en el día a día.