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1 de marzo de 2019
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Pedro Ferrer

La valenciana Casa Ayora recupera su esplendor con TRAZIA

El estudio valenciano TRAZIA firma la rehabilitación de la Casa Ayora, situada en plena calle Mayor de la localidad levantina de Almussafes. Acondicionado ahora para uso museístico, este inmueble de dos plantas entre medianeras ocupa una parcela rectangular de 16 x 45 metros, con un patio en su parte trasera.

Fachada de ladrillo calado del Museu Casa Ayora, rehabilitada por TRAZIA en Almussafes, Valencia

El edificio fue un convento dominico en época barroca, para convertirse tras la desamortización de Mendizábal en la vivienda particular de Dolores Ayora Olcina, cuya familia había hecho fortuna con el comercio de petróleo en el siglo XIX.

Sala con papel pintado verde, techo decorado y puertas de madera abiertas en la Casa Ayora de Almussafes

Puertas de madera abiertas entre salas con papel pintado y suelo de mosaico en la Casa Ayora, Valencia

El equipo dirigido por Carlos Pardo y Lucía Hernández quería que la casa contase su historia por medio de los elementos modernistas que aún conservaba, como los papeles pintados art déco traídos en su día desde París, o de las huellas de arquitectura valenciana y castellana de la planta baja o el patio de acceso.

Sala con pinturas murales, zócalo de madera y pavimento hidráulico en la Casa Ayora de TRAZIA

Salas enfiladas con papel pintado de flores y suelo de mosaico en el museo de la Casa Ayora, Valencia

Patio de tapial con pozo, lámina de agua y plantaciones de lavanda en la Casa Ayora de Almussafes

A su vez, se construyó un nuevo módulo exterior de servicios en el antiguo hogar de las cocinas, que por su estado ruinoso ya se habían derribado. El ladrillo cerámico macizo, un material tradicional en la región, se dispone aquí en distintos aparejos para crear diversas texturas y huecos en la fachada. El resultado es un juego cambiante de luces y sombras en esta parte del museo.

Muro de mampostería y ladrillo antiguos junto a lamas de madera en la Casa Ayora, rehabilitada por TRAZIA

Paramento de piedra pulida junto a un muro de ladrillo y lamas de madera en la Casa Ayora

Tras una primera rehabilitación estructural, se trabajó con suelos, techos y muros como si se tratasen de planos independientes para modificar lo menos posible las distribuciones interiores. Se respetaron y potenciaron, por tanto, todas las molduras, adornos, cerámicas y demás elementos de valor de la casa, que ya era en sí misma un auténtico museo.

Escalera de mármol con zócalo de azulejos y columnas doradas en la Casa Ayora de Almussafes

Al mismo nivel artístico que los papeles pintados, cabe destacar los suelos de baldosa hidráulica, perfectamente conservados, que aportan una enorme riqueza cromática al conjunto.

Sala con chimenea, techo pintado y paredes de papel estampado en la Casa Ayora, Almussafes

Salón con lámpara colgante, puertas de madera y mosaico circular en el suelo de la Casa Ayora de Valencia

En cuanto a las partes no integradas en la arquitectura existente, se procuró darles un tratamiento neutro, empleando materiales como el vidrio, la madera o el acero. De esta forma, el visitante identifica rápidamente todo lo ajeno a la historia del edificio.

Muro de mampostería con arco de ladrillo y paso acristalado en la Casa Ayora, rehabilitada por TRAZIA

Por último, el antiguo huerto trasero se convirtió en un jardín donde se jugó con diferentes tratamientos del pavimento: barro cocido, piedra y terrizo. Una acequia lleva el agua a naranjos, vides y otras plantas típicas de la huerta valenciana. Esta puesta en escena viene acompañada de unas luminarias especiales que realzan todavía más el trazado natural.

Patio de la Casa Ayora al atardecer con tapias de tierra, árboles jóvenes y pavimento de adoquín, Valencia