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27 de junio de 2020
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Pedro Ferrer

La Grintosa, un ingenioso capricho en la costa sarda

Cerca de Porto Cervo, en el norte de Cerdeña, Villa «La Grintosa» se ancla con firmeza a las rocas. La fantasía arquitectónica de la italiana Stefania Stera añade así otra pizca de locura a este exclusivo rincón de la Costa Esmeralda.

Villa La Grintosa de Stefania Stera entre rocas y olivos al anochecer, en la costa de Cerdeña

 

Refugio semienterrado de La Grintosa entre rocas de granito y vegetación, con la casa sobre él al fondo

Con unas líneas poco convencionales que recuerdan a un fortín militar, sus espacios abiertos son ideales para llevar una vida informal junto al Mediterráneo. Los propietarios dieron carta blanca a la arquitecta, siempre que les entregase una casa sorprendente y llena de luz.

Porche cubierto de La Grintosa con pavimento de losas de piedra y vistas al mar entre olivos al anochecer

El relieve accidentado del terreno no era un escollo menor, pero Stera lo solventó diseñando una mansión con dos niveles que preserva buena parte de la vegetación original. El comedor, el salón, un estudio y el dormitorio principal ocupan el piso superior, mientras que la planta baja alberga la cocina y varias áreas de servicio. El resto –terrazas, patios, zonas de meditación y una piscina– queda distribuido en varias cotas en torno a la construcción principal.

Abertura orgánica entre grandes rocas de granito que da paso a un patio de baldosas en La Grintosa

La Grintosa de Stefania Stera al anochecer, con un gran arco de hormigón que enmarca el interior iluminado y una escalera exterior

La Grintosa tiene vocación de escultura con sus paredes curvas y cierto aire dramático, así que la decoración nocturna debía potenciar esa magia, aderezada con mármoles, colores pastel y azulejos firmados por la propia Stera. Resultaba, pues, esencial un buen trabajo de iluminación, que corrió a cargo de la firma Davide Groppi y en el que destaca la espectacular lámpara de comedor: una pieza única elaborada con un tronco de enebro recogido en la playa.

Entrada cueva de formas curvas blancas con puerta de madera y suelo de baldosas azules en La Grintosa

Comedor de La Grintosa con mesa blanca, bancos de madera y una rama escultórica colgada del techo abovedado

Por su parte, en el dormitorio principal, el dúo de luces fluorescentes Banner proyecta suaves columnas blancas para recibir la caída de la tarde. Allí encontramos también el aplique orientable Mira, de espíritu minimalista. Una sobriedad que tiene su continuación en los baños, donde las lámparas Juliet ceden su protagonismo a la pila de granito.

Interior de La Grintosa con suelo de piedra veteada, paredes blancas y ventanales verticales hacia la vegetación

Detalle de dormitorio en La Grintosa con cama de sábanas blancas, termo metálico y aplique de lectura en pared rugosa

Lavabo de piedra maciza con dos apliques sobre una pared azul en La Grintosa de Stefania Stera

Ya en el exterior, el modelo cilíndrico Lenta crea una atmósfera acogedora, perfecta para veladas en la enorme terraza. Y para alumbrar los tramos de escaleras, nada mejor que una lámpara ajustable en altura como Bubka, estilizada y sumamente eficaz.

Terraza de La Grintosa al atardecer con suelo de baldosas de manchas azules, volúmenes cilíndricos y faroles cúbicos

La Grintosa de Stefania Stera de noche, volumen oscuro con una ventana iluminada y escalera exterior

Aunque la nota más insólita la pone la minúscula lámpara Nulla: un solo punto de luz casi imperceptible, pero capaz de iluminar la sucesión de grutas artificiales. Tecnología LED llena de efectismo y teatralidad.

Pasadizo curvo de paredes blancas excavado entre las rocas en La Grintosa, iluminado con luz tenue