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26 de febrero de 2026
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Paula Cárdenas Giménez

Intervenciones arquitectónicas en el desierto

El desierto, con su silencio inmenso y horizontes infinitos, ha sido históricamente un territorio que desafía a la arquitectura. En un artículo reciente publicado en ArchDaily, se exploran varias intervenciones arquitectónicas en paisajes desérticos que demuestran cómo la arquitectura puede responder con intervenciones mínimas, sensibilidad contextual y una relación profunda con el entorno.

Lejos de imponer monumentos, estas propuestas utilizan materiales, técnicas y estrategias que dialogan con la topografía, la historia y el clima extremo. Los arquitectos que trabajan en estos proyectos buscan preservar lo esencial —el paisaje, la memoria del lugar, los patrones tradicionales— al tiempo que introducen espacios de confort contemporáneo.

Cerca de la ciudad oasis de Al‑Ula (Arabia Saudí), un paisaje de dunas y formaciones rocosas con valor histórico declarado Patrimonio de la Humanidad, el Banyan Tree AlUla Resort se inserta con tacto.

El resort agrupa 47 suites bajo lonas tensadas de color arena que se extienden sobre las estructuras y protegen del sol del desierto. Esta envolvente de dos niveles no solo crea sombra y ventilación pasiva, sino que se integra formalmente con las líneas horizontales del paisaje. Las dunas originales se mantienen como corredores naturales entre los espacios, y la piscina principal se ubica en una grieta de roca, subrayando el respeto por la topografía existente

A apenas una hora de la costa de los Emiratos Árabes Unidos se encuentra Mysk Al Badayer Retreat, un oasis artificial en medio del desierto que ofrece servicios típicos de hospitalidad —café, restaurante, gimnasio, piscina— sin perder el vínculo con el paisaje árido.

Las suites circundantes, concebidas como estructuras ligeras inspiradas en tipologías tradicionales locales (patios, arcadas, mashrabiyas), adoptan una paleta cromática que remite al desierto. Las pérgolas altas protegen del sol y las formas repetitivas de los elementos arquitectónicos confluyen con técnicas contemporáneas de construcción y cubiertas tensadas que ofrecen confort climático.

En Aqaba (Jordania), el club de golf Ayla Golfclub propone una arquitectura que nace de la propia geografía del desierto.

Un clubhouse de 1.200 m² emerge de la arena mediante una superficie continua de hormigón proyectado que imita las ondulaciones del terreno. Esta intervención contemporánea ofrece un gesto tectónico que ‘crece’ desde la arena, integrándose con el paisaje y respondiendo al clima exigente de la región.

Pantallas de acero corten perforadas con motivos tradicionales jordanos completan la relación entre tradición y presente en la fachada, conectando la arquitectura con patrones culturales locales.

La exigencia del clima desértico también se expresa en contextos alejados del Medio Oriente. En Monument Valley (EE. UU.), Camp Sarika se inspira en los safari camps africanos para proponer un campamento de lujo capaz de responder a grandes variaciones térmicas.

Mediante una membrana de tres capas y techos tensados, cada ‘tienda’ ofrece refugio pasivo y calidad espacial contemporánea, adaptándose a un entorno extremo sin disociarse de él. La arquitectura, aquí, se funde con el paisaje icónico de mesas y colinas de arenisca, proponiendo una forma de habitar desierto que combina comodidad y respeto ambiental.

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