House in Hiyoshi, una solución luminosa para espacios reducidos
Hoy presentamos un diseño muy efectivo realizado por el estudio de arquitectura japonés EANA (Enjoy And Arquitecture) para una pareja de recién casados. Se trata de una vivienda situada en una colina al sur del parque público de la ciudad de Yokohama.


Este hogar rectangular se proyectó teniendo en cuenta tanto las posibilidades económicas del matrimonio como su futuro estilo de vida, por lo que se optó por un diseño lo más simple posible. Así pues, la primera planta -de techo bajo- incluye el dormitorio de la pareja, una habitación para los futuros niños, un baño y bastante espacio de almacenamiento.
Una escalera en madera lleva a la segunda planta -el espacio para la vida familiar y social-, con salón, cocina y un techo espectacular a cuatro metros de altura, que permite disfrutar de toda la frondosidad del parque y del cielo abierto a cualquier hora. Además, una enorme ventana ocupa casi por completo uno de los laterales, ofreciendo una magnífica vista panorámica.
Y si el tiempo invita a disfrutar del sol y el aire fresco, la escalera metálica que parte del salón lleva al tercer nivel: una maravillosa terraza oculta en la azotea. El aspecto exterior monolítico y casi espartano del edificio esconde parte de las prestaciones de su sorprendente interior, que saca un rendimiento insospechado a un terreno de 104 m2 con una superficie edificada de tan solo 45 m2.
Un verdadero ejercicio de integración en el entorno con aprovechamiento máximo del espacio y la luz por parte de los jóvenes arquitectos Kohei Iwasaki y Tota Abe.
Fotografías © Koichi Torimura
En Japón, donde cada metro cuadrado pesa, la arquitectura doméstica aprende a hacer mucho con poco: a ganar luz, cielo y paisaje en solares mínimos o difíciles. Estas son otras casas japonesas del archivo del Journal que comparten esa misma lección.
Gassho, de Koji Kakiuchi
Sobre los restos de los cimientos de hormigón de las casas que arrasó el tsunami de marzo de 2011, el arquitecto Koji Kakiuchi levantó un pequeño refugio de madera de unos 7,29 m². Lo concibió como lugar de retiro, homenaje y meditación, un espacio donde las víctimas pudieran compartir lo vivido, lo presente y lo que vendrá.
«A veces la naturaleza se comporta como un animal herido y sus zarpazos deberían hacernos meditar también», dice Kakiuchi.
Una casa en un solar diminuto, de Kota Mizuishi
En un país densamente poblado, donde un pequeño terreno puede costar una fortuna, cada centímetro cuenta, y las situaciones extremas llevan a ideas extremas. El arquitecto Kota Mizuishi aprovechó un solar minúsculo para levantar una casa completa, con baño, habitaciones y hasta sala de juegos.
Casa en Buzen, de Suppose Design Office
Un pasadizo entre dos casas, el borde de un jardín, la trasera de una cabaña, el hueco bajo el suelo: son los lugares de juego preferidos de los niños. Suppose Design Office partió de esa mirada para proyectar en Buzen (Fukuoka) una casa con jardín que fuese, de forma natural, un recreo.
En lugar de una colección de cuartos, la vivienda se compone de estructuras independientes entre las que corre un tejido de caminos cubiertos de vidrio que llevan el exterior hacia dentro. La entrada parece una avenida; los niños corren a sus anchas, se come con la brisa y se duerme bajo las estrellas.
House-T, de Tsukano Architect Office
En pleno centro de Miyazaki, al sur de Japón, Tsukano Architect Office convierte 108 m² en un oasis de calma minimalista. Un muro de hormigón blanco envuelve la casa y la protege del bullicio sin cerrarle el paso a la luz, que llega hasta el jardín interior; la grava blanca que la rodea hace también de amortiguador. Dentro, un prodigio de sencillez.
Fotografías: Kenichi Asano
Casa en Wakayama, de ANDO Corporation
Junto al océano Pacífico, en la prefectura de Wakayama y rodeada de vegetación, esta casa de 288 m² plantea un diálogo casi lúdico: una geometría blanca frente a la inmensidad de la naturaleza.
Fotografías: Kimikazu Tomizawa
Green Edge House, de mA-style Architects
En Fujieda, sobre una parcela en ligero desnivel —las montañas al norte, la ciudad al sur— y en una calle de casas en hilera, la intimidad era una condición. mA-style Architects buscó la luz en un jardín lineal que abraza todo el perímetro: un anillo de piedras y plantas.
Un muro exterior de 2,4 m flota casi un metro por encima del suelo: protege de las miradas de los viandantes y deja entrar la luz desde abajo. Una plataforma de abedul se inserta entre particiones de vidrio, de modo que cada estancia queda rodeada por un anillo verde iluminado que cambia con cada estación.
Fotografía: Nacasa & Partners Inc., Makoto Yasuda
Casa Krampon, de Shogo Aratani
En Hyogo, en una zona residencial donde el bosque sigue intacto, Shogo Aratani Architect & Associates proyectó una casa familiar sobre una parcela con 11 metros de desnivel y suelo de roca dura. Para excavar lo mínimo, los volúmenes se reparten a lo largo de la pendiente y los espacios interiores se encadenan hasta el nivel de la calle.
En lo alto crecen un alcanfor y un cerezo: el volumen superior se sitúa justo debajo de ellos, y un lucernario en la sala de estar permite contemplarlos. Otro volumen, al norte, acoge el baño; el inferior guarda las zonas privadas y, en su cubierta, una terraza de madera abierta a la sala. La escalera, con la misma pendiente que el terreno, ocupa el cruce de los tres volúmenes y es también biblioteca.
Fotografías: Yutaka Kinumaki
A House, de Florian Busch Architects
En el extremo sur de la península de Izu, a unos 180 km de Tokio, una diminuta carretera de montaña termina en una parcela empinada con vistas al océano. Allí, Florian Busch Architects levantó un refugio para una pareja joven, aficionada a la vida al aire libre, que buscaba para sus hijos un contraste con el día a día en Tokio.
Casi todo el terreno cae a 30 grados, así que el proyecto empezó excavando la montaña. Un volumen ocupa el hueco trapezoidal resultante y otro mayor se posa encima; entre ambos, en el centro de la casa, un spa. Abajo, los dormitorios; arriba, la vida en común. Cuando los espacios intermedios se convierten en la esencia del edificio, se entiende que la arquitectura no trata de objetos: aquí el exterior baja por la montaña a través de la casa y la une con el océano.
Fotografías: Hiroyasu Sakaguchi – AtoZ
Cubierta en la colina, de Alphaville
En Takarazuka, la dureza del terreno llevó a Alphaville a no modificarlo: la casa es una cubierta tendida sobre la pendiente. Bajo ella, repartido por los bancales, un sistema de cajas —un dormitorio, un cuarto infantil, un baño— se apoya en una retícula de perfiles de hierro de 3 × 3 m; el espacio que queda entre las cajas es la casa. La cubierta ondulada, inclinada a 45 grados, deja pasar la luz por sus hendiduras.
La retícula de tres metros, los 800 mm que separan los niveles del suelo y los 300 mm de las aberturas de la cubierta crean a la vez constancia y variación: un espacio íntimo y abierto, como los pueblos de montaña de Italia o el intersticio entre dos edificios.
Fotografías cortesía de Alphaville
Beach House, de Yamamori Architect & Associates
En la península de Shima, en la prefectura de Mie, Takashi Yamamori, de Yamamori Architect & Associates, entrelaza cielo, mar, vegetación y viento. La casa juega con los niveles del terreno y del interior: se eleva sobre las posibles crecidas, parece flotar y esquiva las miradas desde la calle. Discretas escaleras separan sutilmente unas alturas de otras sin romper la continuidad del espacio, y en cada nivel la mirada encuentra una relación distinta con el exterior.
El alero, como un ala, responde a los fuertes vientos de la bahía. Hormigón visto casi en su totalidad, ciprés japonés en parte de los suelos, placas de acero corten y mobiliario integrado en la arquitectura: desde cualquier estancia, la casa es un mirador sobre el mar.
Fotografías: Kei Sugino











































