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22 de abril de 2022
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Blanca Marías Revenga

Gonville Pool House: rehabilitación con memoria

Una piscina pública abandonada desde 2006 se ha transformado en un hogar luminoso y lleno de vida. La Gonville Pool House, obra del estudio neozelandés Patchwork Architecture, es un ejemplo inspirador de rehabilitación inteligente: una arquitectura que no borra el pasado, sino que lo integra con sensibilidad y funcionalidad.Gonville Pool House: la antigua piscina pública con un edificio bajo de cubierta voladiza y carpinterías amarillas

Vaso de la antigua piscina de Gonville convertido en huerto y patio, ante la vivienda de cubierta plana

Historia desde 1912

Construida originalmente en 1912, con vestuarios y un kiosco añadidos en los años 70, la piscina fue durante décadas un punto de encuentro para la comunidad. Hoy ese lugar vuelve a estar habitado. Los nuevos propietarios encargaron una casa cálida de tres dormitorios, con espacio suficiente para libros, arte y memoria. Y eso es precisamente lo que ofrece esta intervención galardonada con el NZIA Western Branch Local Award y el NZIA National Housing Award en 2024.

Caseta rayada de rojo y blanco junto al vaso azul de la antigua piscina de Gonville, ya con plantas en macetas

Ventana circular de ojo de buey sobre un muro de bloques, con el rótulo Swim de la antigua piscina en Gonville Pool House

El nuevo edificio, de planta rectangular, se emplaza en una esquina del solar, alineado con los antiguos vestuarios de bloque de hormigón. La rehabilitación no oculta su origen, sino que lo prolonga. Así, el lenguaje arquitectónico actual dialoga con la historia del lugar sin forzarla.

Fachada a la calle de Gonville Pool House con tres frontones y la casa de madera amarilla vecina

Cubierta voladiza metálica con cercha de acero sobre la fachada de la Gonville Pool House, junto al vaso vacío

Una distribución funcional

La casa se organiza en franjas —o “carriles”— delimitadas por cerchas de cubierta, generando una secuencia ordenada de espacios sin rigideces. Al acceso posterior, la fachada se muestra cerrada, casi austera. Pero hacia el antiguo vaso de la piscina —convertido ahora en un jardín hundido—, la vivienda se abre por completo con superficies acristaladas que inundan el interior de luz y ofrecen vistas profundas. Una pequeña piscina auxiliar se ha conservado para su uso en verano, añadiendo un guiño lúdico al conjunto.

Interior diáfano de Gonville Pool House con muros de bloque de hormigón, estructura de cerchas y librería

Pasillo de bloque de hormigón y contrachapado de Gonville Pool House, bajo la cercha metálica

Detalle de un pilar de bloque de hormigón y un panel de contrachapado en Gonville Pool House, con abrigos colgados

Una rehabilitación honesta

El proyecto apuesta por la honestidad y la durabilidad: bloques de hormigón y paneles de contrachapado visibles en el interior; aluminio coloreado, vidrio y policarbonato translúcido en el exterior. Una paleta cromática que acompaña.

Rincón de estar con banco tapizado y estantería de discos en Gonville Pool House, junto al vaso de la piscina

Suelo de hormigón con una brizna de hierba en una junta y una silla naranja de fibra de vidrio en Gonville Pool House

La Gonville Pool House demuestra que la rehabilitación no tiene por qué ser solemne ni monumental. Puede ser cotidiana, habitable y profundamente contemporánea. Y que los espacios olvidados no sólo pueden ser recuperados, sino transformados en lugares de belleza y pertenencia.

Pared de bloque de hormigón con obras gráficas, cerámicas y libros, en Gonville Pool House

Gonville Pool House al atardecer, con cubierta voladiza, cerchas de acero y grandes ventanales iluminados

Patchwork Architecture logra aquí algo más que una casa: crea un puente entre lo que fue y lo que puede ser. Un proyecto que entiende que la arquitectura no siempre empieza desde cero, y que muchas veces, lo más valioso está en lo que ya existe.

Planta de Gonville Pool House sobre el vaso de la antigua piscina, con las estancias en el lado largo