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26 de septiembre de 2016
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Pedro Ferrer

El paisaje mallorquín entra a raudales en la impresionante Casa Can Canyís

La vivienda unifamiliar Casa Can Canyís es un magnífico ejemplo de adaptación al paisaje. Con vistas a la bahía, las montañas y el valle de Canyamel (Mallorca), los arquitectos Paula Caballero y Diego Colón han sabido trabajar con acierto sobre una topografía muy escarpada.

Casa Can Canyís de Paula Caballero y Diego Colón al anochecer, con cuatro prismas iluminados sobre la ladera, en Mallorca

El marcado desnivel de la ladera se salva por medio de unas escaleras en zigzag, inspiradas en las terrazas típicas de la isla.Sin embargo, lo realmente espectacular lo encontramos en los niveles superiores: cuatro grandes prismas con distintas orientaciones se apilan sobre varios zócalos de piedra.

Casa Can Canyís con sus prismas blancos apilados sobre los bancales de piedra de la ladera, en Canyamel

Los cuatro volúmenes cuentan con ventanales de suelo a techo para enmarcar unas panorámicas insuperables. El piso inferior alberga el salón, la cocina y uno de los dormitorios, quedando los otros dos en los prismas superiores.

Dormitorio de la Casa Can Canyís con ventanal enmarcado sin cristalera que abre al mar y cortinas blancas

A pesar de compartir unas dimensiones similares, cada dormitorio (o suite) tiene una disposición particular. De esta forma, no hay habitaciones mejores o peores, sino que cada una permite al usuario disfrutarla a su manera. Este aire de libertad y de eliminación de barreras tiene su propio reflejo en los baños, donde el lavabo, la ducha o la bañera se tratan como si fuesen muebles aislados, por lo que se colocan libremente para poder contemplar el mejor paisaje.

Pasillo de madera clara bajo vigas y lucernario junto a una pared de vidrio en la Casa Can Canyís, en Mallorca

Lavabo de piedra caliza con luz rasante a través de una celosía en la Casa Can Canyís, en Mallorca

A primera vista, el apilamiento de los prismas rectangulares puede parecer al azar, pero está pensado para sacar el máximo provecho a los espacios intersticiales, también acristalados. Lejos de constituir un elemento secundario, estas áreas abiertas vertebran los niveles, llenan de luz las zonas internas y sirven para introducir la vegetación en la casa. Una distribución falsamente caótica que diluye así la frontera entre interiores y exteriores.

Cocina blanca con isla, suelo de baldosa hidráulica y muros de piedra en la Casa Can Canyís, Canyamel, Mallorca

Vista cenital de los prismas de cubierta rugosa y la piscina de la Casa Can Canyís en la ladera de Canyamel

En cuanto a la regulación térmica, la posición semienterrada de la vivienda favorece una temperatura interior agradable. Así mismo, la compleja geometría de Can Canyís hace posible contar con un estupendo patio interior ajardinado, dos terrazas semicubiertas y una pequeña piscina.

Vista aérea nocturna de la Casa Can Canyís, con sus volúmenes iluminados y la piscina entre las casas de Canyamel

Respecto a los materiales, destaca la baldosa hidráulica de la cocina, que con sus diferentes tonalidades pone el contrapunto divertido a la sobria piedra arenisca, la madera de pino o las paredes de estuco blanco. Si a esto unimos otros elementos naturales, como las plantas y el agua, el diseño del estudio Caballero Colón refleja fielmente la esencia mediterránea.

Planta de la Casa Can Canyís de Paula Caballero y Diego Colón, con salón, piscina y rampa de acceso sobre la ladera Planta de dormitorios de la Casa Can Canyís con los volúmenes girados sobre las curvas de nivel de la ladera Sección de la Casa Can Canyís con los cuatro prismas escalonados siguiendo la pendiente del terreno en Canyamel Sección escalonada de la casa de Caballero y Colón en Canyamel, Mallorca, con terrazas y jardín en la ladera