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19 de julio de 2015
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Pedro Ferrer

El falso loft sin límites interiores de Tetsuo Kondo

Contemplando el exterior de la Casa en Chayagasaka, obra del estudio Tetsuo Kondo Architects, a uno le viene a la mente ese viejo debate entre forma y fondo, tan presente en todas las disciplinas artísticas.

Casa Chayagasaka de Tetsuo Kondo, cajas de chapa blanca apiladas en una calle estrecha de Nagoya

A primera vista, la fachada ofrece una acumulación divertida (y algo caótica) de bloques metálicos. Esta disposición lanza ya de por sí un mensaje dinámico con vocación de ruptura con lo establecido. De hecho, es el interior lo realmente asombroso.

Escalera blanca y espacio de doble altura abierto a una terraza en la Casa Chayagasaka de Tetsuo Kondo, Nagoya

Kondo diseñó esta residencia privada para una joven pareja y sus dos hijos pequeños. Ubicada cerca de una nueva estación de metro, está dentro de una zona en desarrollo en la gran ciudad de Nagoya. Una de las exigencias de los padres era disponer de varias áreas comunes para disfrutarlas todos juntos, ya que por sus trabajos veían poco a los niños. El arquitecto japonés llevó esto al extremo, construyendo ¡una casa con una sola habitación distribuida en dos plantas!

Vista cenital del salón con niños jugando, escalera y barandillas blancas en la Casa Chayagasaka, Nagoya

El gran reto era obtener un equilibrio entre zonas conectadas y separadas. En este caso, las interrelaciones se crearon mediante un sistema de cajas apiladas del tamaño de una habitación normal y con formas variables. Así pues, para lidiar con este enorme espacio abierto, hubo que pensar muy bien la disposición de alturas, estructuras, iluminación natural, circulaciones entre bloques, terrazas internas y otros muchos elementos.

Escalera helicoidal blanca vista desde arriba bajo un lucernario en la Casa Chayagasaka de Tetsuo Kondo

Salón de la Casa Chayagasaka con plantas, barandillas blancas y ventanas a la ciudad de Nagoya, Tetsuo Kondo

La aparente ausencia de orden genera, sin embargo, áreas multifuncionales que serán de mucha utilidad conforme los niños crezcan. De este modo, se opta por una arquitectura no estanca, que da bastante más libertad en cuanto a futuras transformaciones de uso de los espacios.

Sala de estar con sofá y mesa de comedor en la Casa Chayagasaka, con la escalera blanca al fondo, Nagoya

La colocación estratégica de los ventanales hace que el área interior resulte muy luminosa. Así mismo, la presencia absoluta del color blanco, junto a las formas estilizadas de las barandillas y las escaleras de acceso a las distintas secciones del piso superior, multiplica visualmente la superficie real.

Cajas apiladas abiertas entre sí con ventanas y escalera en el interior de la Casa Chayagasaka de Tetsuo Kondo

Lavabo y escalera junto a un gran ventanal con plantas en el interior de la Casa Chayagasaka, Nagoya

El falso agrupamiento caótico de los bloques exteriores hace surgir, a su vez, zonas en voladizo o totalmente abiertas, aprovechadas como jardín o patio cubierto. En definitiva, una distribución ingeniosa en tan solo 97 metros cuadrados que saca el máximo provecho a cada uno de sus volúmenes.

Vista aérea de la Casa Chayagasaka entre viviendas bajas y aparcamientos de un barrio de Nagoya

Fachada de chapa blanca de la Casa Chayagasaka vista desde la calle, con pérgola y furgoneta en primer plano, Nagoya

Cuerpos de chapa blanca con puerta corredera y vegetación en la Casa Chayagasaka de Tetsuo Kondo en Nagoya