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8 de agosto de 2016
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Pedro Ferrer

Dexamenes Seaside Hotel: de pecio industrial a flamante joya del Peloponeso

Cuando el empresario Nikos Karaflos compró una fábrica de vino abandonada en la playa de Kourouta –en la costa oeste del Peloponeso– para transformarla en un establecimiento turístico, pocos apostaban por él. Para ello eligió la firma de arquitectura ateniense K-Studio, que tras un largo proceso de diseño y burocracia ha materializado el sueño de su cliente: el Dexamenes Seaside Hotel.

Vista cenital de dos antiguas cubas circulares de la fábrica de vino convertida en el Dexamenes Seaside Hotel

Terraza con pérgola metálica, sillones de rejilla y vegetación frente al mar en el Dexamenes Seaside Hotel

La historia se remonta al negocio de las uvas de Corinto, iniciado en 1830, el primer producto de exportación del país hasta la crisis de 1910. Los excedentes acumulados tuvieron que convertirse en productos alternativos, por lo que aparecieron las primeras bodegas y destilerías.

Muro de hormigón envejecido y manchado, resto de la fábrica de vino, en el Dexamenes Seaside Hotel

Ese fue el origen de Dexamenes, erigido a pie de playa para facilitar la carga del vino en los barcos. Pasados los años 20, se abandonaron las estructuras industriales, que yacían en una de las zonas más hermosas del litoral.

Dexamenes Seaside Hotel de K-Studio visto desde el mar, con la playa y las tumbonas en el Peloponeso

Pérgola con toldo y banco corrido de hormigón frente al mar en el Dexamenes Seaside Hotel, Peloponeso

Barandilla junto a la costa y bahía al fondo desde el Dexamenes Seaside Hotel, en el Peloponeso

K-Studio decidió preservar los edificios existentes mediante una reconversión que incitara a la calma. A partir de acero, hormigón, vidrio y madera (como referencia a los antiguos barcos) se diseñaron unos perfiles ligeros para potenciar la presencia de lo ya construido.

Pabellón de cristal con pérgola de madera y estructura de acero negro en el Dexamenes Seaside Hotel

Barra y estantería bajo el techo de madera y la estructura de acero del bar del Dexamenes Seaside Hotel

Se contaba con 2 bloques de hormigón que albergaban cada uno 2 filas de 10 depósitos de unos 5×6 metros, una medida ideal para convertirlos en habitaciones de hotel. En una primera fase, se construyó una línea de habitaciones idénticas con vistas al mar, así como una estructura ligera en uno de los extremos conectada a un paseo peatonal que, elevado sobre la arena, conduce a la playa.

Pasarela de madera sobre la arena hacia los pabellones con pérgola del Dexamenes Seaside Hotel

Al hotel se accede por detrás de los depósitos, a través de un airoso pabellón-bar con voladizos donde las paredes de cristal no ocultan la playa ni el mar. Una vez en la habitación de 30 m2, el frescor interior libera al cliente del calor. Decoradas en colores terrosos, el huésped puede abrir de par en par los grandes ventanales correderos para que entre la brisa nocturna, o bien disfrutar del panorama diurno desde su terraza privada protegida con toldos.

Cabecera de la cama junto a un muro de hormigón rugoso en una habitación del Dexamenes Seaside Hotel

Ducha con grifería negra y lavabos con espejos circulares en un baño del Dexamenes Seaside Hotel

Provistas de cama doble, sofá y baño separado por una pared de vidrio texturizado, las huellas del pasado afloran en los revestimientos, testigos de una riqueza hoy renovada.

Dormitorio con mampara de vidrio translúcido, estructura de acero negro y muro de hormigón en el Dexamenes Seaside Hotel

Habitación del Dexamenes Seaside Hotel con cortina, banco corrido y muro de hormigón envejecido