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17 de mayo de 2018
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Pedro Ferrer

Casa L, una arquitectura eficaz al servicio del paisaje

Los proyectos de construcción en parajes naturales tienden a ser mínimamente invasivos. De hecho, es frecuente incluir parte de ese paisaje en la distribución interior de la vivienda. Es lo que ocurre en la Casa L, ubicada al oeste de Ciudad de México, donde se respetó buena parte del arbolado de gran altura para crear un estupendo retiro de fin de semana.

Casa L de Dellekamp Arquitectos, volumen bajo de hormigón entre grandes árboles y césped, al oeste de Ciudad de México

El estudio Dellekamp Arquitectos planteó el diseño de dos volúmenes independientes con una amplia terraza cubierta como punto de unión. El bloque paralelo a la inclinación de la ladera se reservó para los propietarios, mientras que el volumen destinado a los invitados se extiende casi perpendicular a la pendiente. Es este último el que integra varios árboles, instalándose uno de ellos en el mismo centro de la sala de estar, toda una osadía visual.

Casa L entre el arbolado con escalera de madera y muro de piedra que sube hacia la entrada

Pabellón de hormigón de la Casa L con cristalera y zona de estar hundida en el bosque

Esta distribución de la vivienda en forma de L garantiza una independencia total tanto a los invitados como a los dueños, disponiendo ambos de muchos espacios para la convivencia en la parte exterior.

Escalera de madera con helechos junto a un muro de piedra que desciende hacia la Casa L

Fachada de hormigón con voladizo y sendero de losas sobre el césped en la Casa L de Dellekamp

Hay que subrayar también el uso de los patios en el volumen más largo del programa. En lugar de idear áreas cerradas, la propia vegetación del entorno los permea, consiguiendo así «una casa en el patio» y no a la inversa. Además, se dejaron sin techo a propósito con la intención de evocar ruinas tomadas por la flora local. Como estas zonas abiertas separan cada una de las tres habitaciones, un pasillo perimetral cubierto las conecta, del mismo modo que el deambulatorio de un claustro.

Patio interior con un árbol, losas de piedra y dormitorio acristalado en la Casa L

Patio angosto entre muros de hormigón con un árbol y paso abierto al jardín en la Casa L

En realidad, el equipo de Derek Dellekamp apostó por la apertura total de la vivienda hacia el jardín y el bosque circundante a través de puertas-ventana –presentes en todas las estancias– enmarcando así también las vistas al lago de Valle de Bravo.

Escalera de traviesas entre helechos y un muro de piedra que enmarca la Casa L

Como nexo sutil, la terraza cubierta es el núcleo de las interacciones e invita al descanso, pues es lo primero que ven los recién llegados que acceden a la casa por la escalera central. Una lámina de agua sirve para delimitar el jardín, contribuyendo a potenciar la sensación de paz y de unión con la naturaleza.

Peldaños de madera entre helechos hacia un volumen de hormigón con ventana alargada en la Casa L

Dormitorio de la Casa L con camas, techo de madera y puerta corredera abierta al bosque

Sección de la Casa L escalonada en la ladera con los árboles de gran altura que atraviesan la vivienda

Sección transversal de la Casa L de Dellekamp Arquitectos con sus volúmenes bajos sobre el terreno en pendiente

Planta de la Casa L con las alas alineadas entre círculos que marcan la posición de los árboles

Axonometría de la Casa L con su patio central arbolado y el volumen de acceso