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24 de mayo de 2019
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Pedro Ferrer

Carla Cascales o la poesía de la imperfección

Carla Cascales Alimbau es una artista barcelonesa nacida en 1989 que utiliza distintos canales expresivos para transmitir su creatividad. A través del dibujo, la escultura o la pintura, podemos ver una estética basada en la sencillez, un elemento esencial en cada uno de sus trabajos.

Nave industrial con lucernario de cerchas metálicas, niebla y aros de luz, en una instalación de Carla Cascales

Huyendo de detalles accesorios, busca la belleza en la imperfección de los materiales, en la autenticidad de lo puramente terrenal. Algo similar al concepto japonés del «wabi-sabi», que se concentra en la fugacidad y el fluir constante de las cosas. Como resultado, las obras de Carla Cascales presentan ese halo de hermosura incompleta que busca la complicidad del espectador a la hora de rematar el mensaje.

Dos grandes jarrones de cerámica de tonos rosados y blancos, obra de Carla Cascales, ante un muro iluminado

Escultura de línea metálica dorada que dibuja una espiral en el aire, obra de Carla Cascales

El veteado fluido de la madera dialoga así con la solidez tajante de la piedra o la cerámica blanca, moldeada para elaborar formas orgánicas que aligeran su robustez (como en las series Clavos de luna y Camelias de escarcha).

Esculturas de cerámica blanca de formas redondeadas con hendiduras, de la serie Clavos de luna de Carla Cascales

Columna escultórica de discos de madera con vetas sobre una base de piedra, obra de Carla Cascales

Pieza mural de material blanco arrugado sobre fondo claro, obra de Carla Cascales

Otras veces combina los materiales para resaltar sus texturas naturales. Es el caso de las incrustaciones metálicas sobre mármol, que a modo de ríos siguen el curso de las grietas para ponerlas en valor. La propia Carla confiesa que se inspira en la técnica nipona del «kintsugi», donde las fracturas en los objetos de cerámica se rellenan con un barniz de resina que contiene polvo de oro. En lugar de ocultar las grietas, se muestran –en una versión más bella y fuerte–, ya que forman parte de su historia. Ese pensamiento enlaza con la aceptación del paso del tiempo por el ser humano, no tan evidente en nuestra mentalidad occidental, más propensa a admirar la perfección, aunque sea fugaz.

Disco de mármol claro con vetas reparadas con oro, al modo del kintsugi, obra de Carla Cascales

Escultura de mármol blanco partido en un semicírculo con borde irregular, obra de Carla Cascales

Formada en Diseño Gráfico, Bellas Artes y Publicidad, esta inquieta barcelonesa trabajó como diseñadora e ilustradora para la marca Oysho antes de dedicarse al arte a tiempo completo. De hecho, sigue realizando alguna colaboración para esta y otras marcas de moda, como Nike, Aristocrazy o Louis Vuitton.

Detalle de una pieza de madera de láminas en espiral que forma una curva, obra de Carla Cascales

Jarrón de vidrio translúcido y deformado con flores, sobre una superficie blanca, obra de Carla Cascales

A su estética de líneas simples se añaden influencias de Chillida, Oteiza y también de la arquitectura brutalista, en cuanto a la búsqueda de la esencia en las formas y del equilibrio en la combinación de materiales. No en vano, muchas de sus esculturas tienen patrones geométricos muy marcados y cierta vocación arquitectónica.

Escultura de aros blancos junto a una figura sentada ante una tela, obra de Carla Cascales

Pieza escultórica de metacrilato transparente con pliegues y curvas, obra de Carla Cascales