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29 de diciembre de 2012
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Carlos Alonso

Sögreni, la bicicleta hecha arte

Bicicleta artesanal Sögreni apoyada en una fachada y calle de Copenhague con el rótulo de la tienda

En un taller en pleno centro histórico de Copenhague con solo tres operarios se fabrican unas de las bicicletas más elegantes del mundo. El danés Søren Sögreni inició esta producción en 1981, y desde entonces la marca se ha ganado una merecida reputación en diseño contemporáneo y calidad. Tanto es así que algunas de sus creaciones se exponen en las colecciones permanentes de diversos museos del mundo.

Bicicleta Sögreni Classic azul con ruedas de pared marrón ante una puerta blanca sobre adoquines

Bicicleta Sögreni de cuadro verde oliva con sillín y puños de piel marrón sobre fondo gris claro

Evidentemente, no son las bicicletas más asequibles del mercado, pero son los propios artistas de Sögreni los que dan las razones para elegirlas. Por un lado, duran muchísimo más que las demás, lo que evita invertir en una nueva cada dos años. De hecho, el fabricante respalda este argumento con 25 años de garantía anticorrosión para el cuadro.

Artesano con camiseta de rayas monta una bicicleta Sögreni en el taller de Copenhague

Tres sillines de piel para bicicleta en negro, marrón oscuro y coñac sobre fondo blanco

Cuatro puños de piel de Sögreni para bicicleta en burdeos, coñac, natural y negro sobre fondo blanco

Además, todas las bicicletas Sögreni se realizan de manera artesanal. Aunque no fabrican la totalidad de los componentes, cada uno de ellos se monta a mano, ajustándose así al estilo y las necesidades particulares que especifique cada usuario. Se puede optar por diversos modelos, colores y acabados, eligiendo cada detalle, desde el cuero para el sillín o el manillar hasta el número de engranajes. Son auténticas bicis personalizadas para las que el tiempo de entrega oscila entre 8 y 16 semanas.

Timbres de bicicleta Sögreni en latón, cobre, acero pulido y aluminio sobre fondo blanco

Y por si esto fuese poco, producen una gama de accesorios que son el objeto de deseo de todo buen amante de las dos ruedas. Auténtico diseño danés que rompe moldes respecto a los estándares del mercado. En su tienda encontramos llamativos y atípicos timbres con forma de disco en cobre, latón, acero o zinc, cada uno con su tono particular.

Pedales de bicicleta Sögreni de aluminio, cobre y latón alineados sobre una mesa del taller

Guardabarros de madera curvada, tornillería y una bolsa de papel sobre una mesa de cristal en el taller Sögreni

También podemos adquirir un par de hermosos pedales metálicos dobles, que proporcionan un toque retro a juego con el timbre, y un mayor agarre si usamos calzado de suela lisa. O bien podemos comprar unos flamantes guardabarros en madera, cobre o aluminio.

Cesta metálica cilíndrica de acero en el manillar de una bicicleta Sögreni roja, en una cocina

La lista se completa -entre otros- con portaequipajes, manillares rectos, luces, cubrecadenas o incluso una vistosa cesta frontal cilíndrica con nombre español: La Rotonda. Ante tal derroche de calidad y buen gusto, ¿cómo no enamorarse a primera vista de estas bicicletas escandinavas?

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Fotografía via Sögreni