Birdhide: arquitectura doméstica que mira al jardín
- Equipo de diseño: CORA Consulting Engineers, AA Safety Consultants PSDP
- Constructor: Glanmore Construction
- Fotografía: Peter Molloy
- Colaborador: Ebony & Bone
La reforma y ampliación de vivienda en Irlanda conocida como Birdhide, proyectada por Ambacht Architects, parte de un encargo preciso: transformar una casa de los años treinta e incorporar un espacio de trabajo que “se sintiera en el jardín”. No se trataba solo de ganar metros, sino de alterar la relación entre interior y exterior. De construir una habitación que, como un observatorio de aves, permitiera mirar sin ser visto.
La intervención respeta la escala doméstica original y, al mismo tiempo, la tensiona. Desde la calle, la casa mantiene su presencia. Es en la parte posterior donde el proyecto despliega su estrategia: envolver un patio plantado que organiza el programa y redefine la vida cotidiana.
Un patio como mecanismo climático y visual
El nuevo volumen se pliega alrededor de un patio ajardinado que no es decorativo, sino estructural. Define circulaciones, separa usos y garantiza que cada estancia reciba aire, luz y sol. La arquitectura no se impone al jardín: lo encuadra.
Las ventanas altas, tipo clerestory, capturan el cielo cambiante y permiten que la luz penetre en profundidad. La sección se convierte así en herramienta de proyecto. Bajo una cubierta mono-pendiente, el escritorio se hunde ligeramente respecto al terreno, como un escondite. Ese gesto —mínimo pero eficaz— convierte el espacio de trabajo en refugio: una estancia protegida desde la que observar las visitas ocasionales de los pájaros.
Materia descompuesta, luz en movimiento
En Birdhide, la construcción no se oculta. Al contrario: estructura, ladrillos y mortero se separan y se expresan como elementos autónomos. Esa ligera disociación material permite que la luz dibuje sombras cambiantes a lo largo del día y de las estaciones. La arquitectura se vuelve un instrumento de medición del tiempo.
Exteriormente, el uso de ladrillo recuperado dialoga con el zócalo de ladrillo rojo de la fachada original de 1930. En el interior, los detalles en terracota introducen una calidez controlada. No hay nostalgia, sino continuidad material. Lo nuevo no imita: conversa.
El resultado es una ampliación contemporánea que se integra sin estridencias en la vivienda existente. Un proyecto donde la técnica sostiene una idea clara: construir un lugar desde el que mirar el jardín como quien espera el vuelo de un pájaro.
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